La Fundación Rigoberta Menchú exigió ayer al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que anule la declaración de Venezuela como “amenaza nacional” y que derogue la Ley de Sanciones al país suramericano para honrar, así, “la paz y la armonía mundial”.
La organización manifestó en un comunicado, después de que la nación americana señalase a Venezuela como una “amenaza extraordinaria” para su seguridad, que estas acciones son “lesivas” a la soberanía del país suramericano.
Señaló que, históricamente, el “imperialismo norteamericano” se ha caracterizado por intervenir en aquellas naciones que se han negado a aceptar sus “imposiciones políticas y económicas”, como es el caso.
Aseguró que las relaciones internacionales deben basarse en “el respeto entre naciones y entre pueblos”, ya que, a su juicio, ningún Estado tiene el derecho de intervenir en los “asuntos internos” de otro y, menos, decidir sobre su futuro, “como pretende Estados Unidos”, apostilló.
“Las intervenciones militares y golpistas jamás han resuelto los problemas sociales, políticos y económicos en ningún país del mundo; al contrario, desencadenan una serie de violaciones a los derechos humanos, convirtiéndose en justificaciones para el saqueo y el enriquecimiento ilícito”, abunda el documento.
Para la fundación de Rigoberta Menchú, líder indígena guatemalteca y premio Nobel de la Paz en 1992, Venezuela es un país con una “enorme riqueza natural y energética”.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 A