Alguien dijo que el trabajo de un coach de picheo es similar al mecanismo de un reloj: oculto, pero activo. Y ciertamente así es. Julio Reyes lo sabe mejor que nadie.
Desde sus días como lanzador, Reyes no ocupó roles estelares. Siempre estuvo detrás de los “ases”. Detrás de Julio Moya o Epifanio Pérez, en sus días con León.
Fue esencialmente relevista y su récord de 9-8 y 2.89 no dice nada. Pero ayudó a sostener ventajas, antes de la aparición de la estadística que mide ese aporte (hold).
En su campaña de novato en 1983, Julio tuvo 1-0 y 1.83 en 59 innings. Al siguiente año cerró con 0.95, pero solo lanzó 19 entradas, mientras en 1985, acumuló 3-2 y 1.86.
Reyes, nacido en Los Portillos, León, aún tuvo 2.33 y 1.69 en las dos temporadas posteriores, antes de cerrar con catastróficos 9.79 y 9.39 en sus últimos dos años.
Pero desde que dejó el box se ha dedicado a enseñar y al menos hasta ahora, por sus manos han pasado 12 tiradores que han sido firmados para el beisbol profesional.
Algunos como Johnny Polanco siguen en las Ligas Menores, otros dominan la liga local como Elvin Orozco, Berman Espinoza y los hermanos Bucardo, entre otros.
Pero además, Reyes es el coach de picheo del Estelí, el equipo más efectivo del torneo de Beisbol Superior. Así que seguro algo debe tener para transmitirle a esa gente.
La idea no es sobredimensionar a Reyes, sino reconocer su esfuerzo, debido a que por las características de su trabajo, los reflectores suelen apuntar a otro lado.
Estelí tiene buenos brazos, pero incluso, los “ases” necesitan de un coach y Julio está haciendo el trabajo.
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