Si partimos del hecho real de que Venezuela es un país intervenido, sometido y administrado por otro Estado, Cuba; si se toma en consideración que la presencia cubana en la tierra de Bolívar es más de cien mil personas, incluyendo gente entrenada con experiencia militar, asesores, agentes de inteligencia, y que en todos los órganos del Estado venezolano, hay un cubano en su estructura de mando o en posición hegemónica; entonces lo que pase en Venezuela deja de ser importante, si no se analiza en el contexto de lo que pase en Cuba.
Por eso creo que la crisis venezolana tiene su solución a través del diálogo que actualmente se celebra entre Cuba y los Estados Unidos (EE. UU.). Dos reuniones al más alto nivel se han celebrado entre ambos gobiernos; la primera realizada en Washington y la segunda realizada en la Habana. Las dos tienen un signo común, lo positivo del diálogo. En ambas, las partes han manifestado avances a pesar de los numerosos obstáculos.
Pero, eso para la prensa, en lo interior me pregunto: Cuando los dos equipos se encuentran cara a cara ¿Cuál es el principal obstáculo para una nueva era de buenas y respetuosas relaciones entre los dos países? La parte ideológica. No. Si los EE. UU. mantienen cordiales relaciones con países como China, Vietnam, ¿por qué no tenerlos con un país que está a sus costillas?
La parte económica. Seguirán los cubanos aferrados a un modelo que por todos lados fracasó. No lo creo, después de la caída de la Unión Soviética, Cuba tubo que experimentar muchos ajustes, si no ha sido por la mano generosísima de Chávez, el modelo cubano hubiera sucumbido, los cubanos bien lo saben.
Fue la alianza estratégica con Cuba, lo que les ha permitido sobrevivir. Venezuela no solo entrega petróleo suficiente para mantener activa a la isla, sino que le permite un considerable excedente que le otorga dólares tan necesarios para Cuba.
Si hay alguien que sabe exactamente lo que pasa en Venezuela, y cuáles son los alcances y profundidades de la crisis, son los cubanos. El Ejército que mantiene Cuba en Venezuela puede servir para varias cosas. Puede ser el principal apoyo de Maduro y su seguridad para seguir al frente del gobierno, a pesar de tantos desastres o podría en un momento determinado, garantizar una salida negociada del mismo Maduro, que desemboque en una apertura democrática.
Para Cuba, la presencia de su gente en Venezuela, le ha traído muchos beneficios, pero los cubanos deben de estar muy claros de lo explosivo que día a día se vuelve la situación en Venezuela. Un desborde popular, que puede tomar forma de Bogotazo (1948) o Caracazo (1989), es algo que puede suceder en cualquier momento y eso ellos lo saben. Y si la sangre corre, hay que estar claros que correrá también sangre cubana.
¿Cómo evitar esa tragedia, cómo evitar el estallido de esa bomba que la inteligencia cubana viene monitoreando desde hace tiempo? La mesa del diálogo con los EE. UU. es el mejor escenario para buscar la solución a la crisis. Ya no son los años ochenta de la intervención cubana en África. Muchas cosas han cambiado, pero lo que más impacta, es la edad de la cúpula cubana que se prepara para una transición, y la rapidez de las comunicaciones a nivel mundial.
Un desastre cubano, en la crisis venezolana, podría tener consecuencias inimaginables en Cuba y eso se quiere evitar.
Por el lado norteamericano los peligros son reales, el presidente Obama confronta una oposición bastante cerrada a su política con Cuba, por eso sus gestos son tímidos pero concretos.
La reciente escalada de sanciones a Venezuela, a mi manera de ver, no tiene como objetivo Caracas, si esto hubiera sido su propósito le bastaría cortar la compra de petróleo. Las sanciones son un gesto claro hacia la Habana, en el fondo, es el jugador que le golpea la mesa a la contra parte y le dice: ¡Jugamos o no jugamos!
Cuba es una realidad en Venezuela y, nos guste o no, hay que contar con ella para buscar la solución.
El autor es abogado.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A