Pedro Barusco, exgerente de instalaciones de Petrobras y uno de los acusados del fraude en la empresa estatal, ratificó ayer ante una comisión de diputados que investiga en paralelo a la justicia el desfalco en la mayor empresa de Brasil que el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) recibía sobornos multimillonarios.
El relato de Barusco mostró por primera vez en carne viva y por TV detalles de la trama que desató una investigación de 12 senadores y 22 diputados para determinar si participaron en una red que giró cuatro mil millones de dólares en la última década, según la Policía.
La confesión de Barusco condujo a que el actual tesorero del PT, Joao Vaccari, a quien acusó de recibir hasta doscientos millones de dólares para una caja cuyo “rótulo era PT”, fuera llevado en forma coercitiva a declarar ante la justicia.
“A mí me cabía una cantidad y al PT otra. Puede ser 150-200 millones de dólares. No sé cómo Vaccari lo recibió, si fue donación oficial, no lo sé. Existía una reserva de coima para el PT. Si él lo recibió o la forma en qué lo recibió no lo sé”, afirmó bajo juramento. “Siempre combinábamos ese tipo de asunto con Joao Vaccari. Ahora, eso lo gerenciaba él”, añadió.
47 políticos, entre ellos 34 legisladores son investigados por su supuesto involucramiento en el escándalo de corrupción en Petrobras. Muchos pertenecen al oficialista PT o a partidos aliados.
Anoche, el PT desmintió en un comunicado las declaraciones de Barusco, acusándolo de hacer denuncias sin presentar pruebas.
“Vaccari reitera que nunca trató de finanzas o donaciones para el partido con el señor Pedro Barusco, delator que busca ahora el perdón judicial involucrando a otras personas en sus delitos”, afirman el presidente del PT, Rui Falcao, y Vaccari, quien fue liberado, pero sigue en la mira de la Procuraduría.
SOBORNO INSTITUCIONALIZADO
Barusco, quien ingresó a Petrobras en 1979 y promete devolver al erario público 97 millones de dólares que evadió a Suiza, dijo que la corrupción se sistematizó en 2004, un año después de la llegada al poder del PT. Ahí los sobornos pasaron a formar parte de los contratos, afirmó, pero dijo desconocer si habían comenzado antes.
El submundo de delitos que se enquistó en Petrobras asoció a algunas de las mayores empresas constructoras del país, que daban dinero ilegal a directivos de la petrolera y a operadores políticos a cambio de dejarlas digitar las licitaciones y cobrar sobreprecios en las obras, para luego lavar los millonarios excedentes, mayormente en el extranjero.
“Yo recibía prácticamente todo en el exterior, en cuentas en Suiza. Alguna cosa fue recibida acá en Brasil, en efectivo”, contó Barusco. Con el telón de fondo de su relato, las acciones de la compañía bajaban entre 4 y 5 por ciento en el mercado local.
El efecto sobre la imagen pública de los políticos salpicados en el caso Petrobras tiene todo para agriar más la relación entre el PT y el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aliado clave del Gobierno. Dos de las principales figuras del PMDB, Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados, y Renán Calheiros, titular del Senado, están en la “Lista de Janot”, en referencia al fiscal general Rodrigo Janot, quien pidió investigar a los legisladores.
“A partir del 2003-2004 hubo una fase en donde esa coima estaba institucionalizada. Yo sé eso, no sé más nada. No sé quién ganó y quién no ganó”. Pedro Barusco, exgerente de Petrobras.
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