Roberto Antonio Monterrey Vílchez pidió a magistrados de la CSJ que anule juicio o le dé la libertad por enfermedad. LA PRENSA / J. TORRES

Condenado por trata

Roberto Antonio Monterrey Vílchez acudió ayer ante los magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia a negar que trasladaba engañados a campesinos de la zona norte de Nicaragua, para entregarlos a jefes del Cártel del Golfo en Tamaulipas-México, quienes los obligaban a delinquir.

[doap_box title=»Condena» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Roberto Antonio Monterrey Vílchez fue condenado a siete años por trata de personas con fines de esclavitud y a cinco años por crimen organizado.

La sentencia la dio el Juzgado Penal de Juicio de Ocotal-Nueva Segovia, el 22 de noviembre del 2013.

Mientras que el Tribunal de Apelaciones de Estelí no dio lugar a la apelación y confirmó la sentencia de primera instancia, el 23 de abril del 2014.

La Fiscalía solicitó a los magistrados que mantuvieran la sentencia de primera y segunda instancia, puesto que todavía hay personas reclutadas en México y una regresó muerta.[/doap_box]

Roberto Antonio Monterrey Vílchez acudió ayer ante los magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia a negar que trasladaba engañados a campesinos de la zona norte de Nicaragua, para entregarlos a jefes del Cártel del Golfo en Tamaulipas-México, quienes los obligaban a delinquir.

Juan Miranda Tercero, abogado del procesado, alegó que dos de las supuestas nueve víctimas de trata de persona con fines de esclavitud laboral asistieron al juicio y dijeron que nunca fueron obligados a trabajar en ranchos en México y que por la misma labor de vigilantes tenían que andar armados y enfrentarse a bandas delincuenciales.

“Nunca fueron obligados a trabajar ni permanecer en los ranchos. Pido nulidad o cambio de medida porque mi representado padece de sangrados intestinales”, dijo Miranda a los magistrados.

ACUSACIÓN

Según el Ministerio Público en abril del 2012 el departamento de inteligencia de la Policía de Nueva Segovia recibió información de que un grupo delincuencial estaba captando campesinos y mediante engaños les ofrecían empleos en la república de México para trabajar como cuidadores de ranchos y que al llegar a México eran entregados a células del crimen organizado.

Una vez en el lugar, bajo amenaza utilizaban a las víctimas para cometer asalto, extorsión , secuestro y asesinato, en contra de su voluntad.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí