Todas las mujeres hemos soñado alguna vez con poseer una hermosa cabellera, unas lindas y largas piernas o una nariz respingada, por creer que fama, fortuna o talento están firmemente arraigados a la belleza. La mayoría de las mujeres, en especial las más jóvenes adorarían tener el cuerpo o el rostro de algún icono de la moda o el cine, sin imaginar siquiera el costo de mantener esta apariencia saludable y bella. Para ser bella hay que sufrir o la belleza requiere de sacrificios, dicen los dichos populares y aferrándonos a ellos somos capaces de someternos a ejercicios, dietas rigurosas o cirugías peligrosas sin ningún respeto a nuestro sagrado cuerpo atentamos con nuestra salud y nuestras vidas al llevar al extremo nuestra obsesión por la belleza, como tristemente ha ocurrido a muchas mujeres.
A lo que quiero hacer especial mención es que las mujeres más notables de la historia no han sido las más bellas o perfectas sino las que fueron capaces de sobresalir a pesar de sus imperfecciones. Betty Davis poseía unos enormes ojos que no fueron obstáculo alguno para que ella fuese una gran actriz y que una famosa canción fuese dedicada a sus ojos. Marilyn Monroe, cuya voluptuosa figura no le impidió el ser considerada una de las mujeres más bellas y sexy de nuestra historia.
Pocos quizás recordarán a las mujeres más bellas de la historia, pero quién no recordará a Marie Curie, científica que descubrió un elemento químico que la llevó a su muerte; Mala Yousafzai, joven paquistaní, Nobel de la Paz, quien casi pierde la vida por defender los derechos de las niñas a educarse. Quién no recuerda el amor y la entrega de la madre Teresa de Calcuta hacia los más desposeídos o Hellen Keller, la primera mujer en obtener un título universitario, siendo ciega y sorda.
Las mujeres más importantes a través de la historia son aquellas que se han entregado a la humanidad, ofrendando su talento y hasta su vida por mejorar el mundo del cual formaban parte. Políticas, escritoras, pintoras, poetas, científicas, astronautas, cantantes, espías, religiosas, actrices, filósofas, amas de casa, mujeres todas al fin cambiaron y seguiremos cambiando el mundo. Mujeres que hicieron historia como Cleopatra, Elizabeth I, Marie Curie, Frida Kahlo, Juana de Arco, Sor Juana Inés de la Cruz, Eleanor Roosevelt, Florence Nightingale, Gabriela Mistral, Indira Gandhi, madre Teresa de Calcuta, Coco Chanel, Sta. Teresa de Ávila, Princesa Diana, Mata Hari, Rosario Murillo, Isabel Allende, Estee Lauder, Eva Perón, Margaret Thatcher, Benazir Bhutto, Violeta Barrios de Chamorro, todas y cada una de ellas tienen como común denominador el haber sido capaces de enfrentarse a los convencionalismos de su época, siguiendo sus principios y procurando ser útiles a la humanidad.
Por el Día Internacional de la Mujer este domingo 8 de marzo, deseo dedicar un saludo especial a todas las mujeres, a las hermanas de las congregaciones religiosas y a las mujeres cuyo comportamiento quizás no sea el más honorable; un saludo a las mujeres profesionales y a las que no tuvieron la oportunidad de estudiar; a la mujer de manos finas y a la mujer de manos callosas; a las mujeres empresarias y también a las obreras; a las madres y también a las abuelitas; a las jovencitas y a las mayorcitas.
A todas les quiero decir que en verdad la belleza está en el interior.
La autora es licenciada en Economía y Derecho
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