El enjambre sísmico que ocurrió la tarde de ayer cerca del volcán Apoyeque fue catalogado de “baja intensidad”; no obstante provocó que se redoblaran los turnos en el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) para estar pendiente del desarrollo de la actividad.
Wilfried Strauch, asesor del Ineter, explicó en conferencia de prensa que esta actividad sísmica es normal y que no se podía precisar si es un proceso nuevo o si pertenece a las mismas causas del terremoto del 10 de abril de 2014, recordado nítidamente por los pobladores de León y Managua, los más afectados.
El primer temblor que registraron las estaciones del Ineter fue detectado a las 4:46 p.m. con una magnitud de 3.2 en la escala abierta de Richter, con una profundidad de 2.1 kilómetros y cerca de Apoyeque.
Por su parte, Fidel Moreno, secretario general de la comuna capitalina, recomendó dejar despejadas las rutas de evacuación en caso de un evento y recordó que “vivimos en una zona sísmica, expuesta a este tipo de fenómenos (y) la misma ciudad de Managua es una ciudad que es atravesada por una serie de fallas”.
Moreno recordó que el lunes 16 de marzo se realizará un simulacro en todo el Pacífico de Nicaragua.
Han pasado 42 años desde que ocurrió el terremoto de 1972 y las personas que lo vivieron no olvidan esa tragedia que sepultó a Managua junto con una parte de sus residentes.
También el terremoto de abril del año pasado desató una actividad sísmica que puso en zozobra a los ciudadanos, al punto que los mandó a dormir en los patios y calles. Los sismólogos señalan que los capitalinos deben tener presente que habitan es una zona que tiembla constantemente y por eso siempre tienen que estar preparados.
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