Los cuatro negocios de artesanía que se ubican en el Tiangue El Portal, en Granada, son los últimos que han quedado. LA PRENSA/ L. VARGAS

Preocupados por malas ventas

En el segundo piso del Tiangue El Portal, de la ciudad de Granada, cuatro comerciantes de artesanía son los que han quedado recluidos al fondo del galerón después de una serie de bares que ha proliferado en el sitio. Las ventas han caído grandemente desde hace un año en ese sitio y los comerciantes se sienten ahogados por las deudas, pago de locales y otros gastos.

En el segundo piso del Tiangue El Portal, de la ciudad de Granada, cuatro comerciantes de artesanía son los que han quedado recluidos al fondo del galerón después de una serie de bares que ha proliferado en el sitio. Las ventas han caído grandemente desde hace un año en ese sitio y los comerciantes se sienten ahogados por las deudas, pago de locales y otros gastos.

Después de casi cuatro años de haber sido ubicados en ese lugar, los comerciantes aseguran que no ven oportunidades de mejorar sus negocios y lo peor es que tampoco ven respuesta por parte de las autoridades competentes.

Vilma Martínez González, quien desde hace 15 días está en la planta baja del Tiangue, dijo no entender si en Granada se promueve el turismo, porque las autoridades municipales en vez de apoyarlos, más bien los han perjudicado.

“Nos sentimos totalmente desamparados, no tenemos apoyo de nadie”, expresó la señora. Agregó que en el lugar donde ella está ubicada (abajo) paga en concepto de renta 350 dólares mensuales más la energía eléctrica, por lo que asegura que a veces sale a vender al mercado sus productos para poder “mover” algo.

NO SE VENDE “NI UN PESO”

Por su parte, Esperanza Miranda, quien aún permanece en la segunda planta, explicó que en ese sitio no se vende “ni un peso”. “La gente no sube hasta aquí, el turista se queda en el parque, por eso queremos que nos permitan vender los fines de semana en la parte central de la ciudad”, sostuvo.

Miranda, quien refirió que paga 46 dólares por su espacio, solicitó a la alcaldesa Julia Mena que les permita instalar un toldo en algún lugar en el parque central o cerca de la DGI los fines de semana para recuperarse.

“Nos están haciendo paste con esas medidas de no permitir ferias. Lo que pedimos es que nos dejen trabajar”, señaló Martínez.

La temporada alta del turismo se extiende hasta la Semana Santa, por lo que este grupo de comerciantes y artesanos pide a la alcaldesa Mena que les permita un espacio más céntrico y accesible al visitante.

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