La bancada oficialista del orteguismo en la Asamblea Nacional, con el apoyo cómplice del voto de Jorge Castillo Quant, del PLC (el diputado Wilfredo Navarro no llegó al plenario), aprobó el pasado jueves una “declaración en apoyo y solidaridad a la República Bolivariana de Venezuela y la República Argentina por las situaciones políticas que atraviesan sus pueblos y gobiernos”.
Es posible que para no exponerse a la opinión pública y ciertamente por considerar que era un asunto de urgencia, el presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez, obvió el trámite normal, que estipula que los diputados conozcan los documentos 48 horas antes de que se presenten al plenario, y solicitó al plenario una “dispensa de procedimiento” conforme el artículo 87 de la Ley orgánica.
De manera que, sin esconder las apariencias, con el voto mayoritario de la bancada orteguista, la mencionada declaración pasó directamente al plenario, como si se tratara de una ley o un préstamo de suma urgencia para la nación.
La Bancada de la Alianza PLI, a la que por esta vez se le sumaron dos diputados independientes, se opuso de forma vehemente, tanto en el voto relativo a la “dispensa de procedimiento” como en el debate y votación para su aprobación. Pero con la aplanadora orteguista la declaración fue aprobada abrumadoramente.
¿Por qué nos opusimos? En el debate nos ocupamos por razones de tiempo únicamente en lo relativo a Venezuela.
Injerencismo. Los problemas internos de los venezolanos deben ser resueltos por los venezolanos a como los problemas internos de los nicaragüenses deben ser resueltos por los nicaragüenses.
¿Qué pronunciamiento ameritaría de parte de la Asamblea Nacional una declaración conjunta, digamos, del Gobierno de los Estados Unidos e Israel demandando en diciembre pasado el respeto a los derechos humanos y la libertad de los presos políticos de las marchas contra el Canal? Seguramente hubiéramos sido convocados de urgencia para rechazar “el injerencismo imperialista y sus aliados sionistas”. Lo que es bueno para el ganso, es bueno para la gansa.
Una declaración indigna. Es indigna, porque no es digno, ni meritorio, que la Asamblea Nacional que representa a todas las fuerzas políticas de la nación, en lugar de ocuparse por resolver los problemas de los nicaragüenses, como bien se argumentó en el plenario, tales como la necesaria reducción en la tarifa de energía, entre otros, se ocupe de respaldar a un gobierno represivo, que arbitrariamente encarcela a líderes opositores como Leopoldo López y Antonio Ledezma, que reprime las manifestaciones pacíficas con las balas, como lo es el reciente caso de un joven de apenas 14 años que pereció de un balazo en la cabeza.
Un gobierno que mientras su presidente confiesa que recibe “orientaciones” de un “pajarito”, ha sumido al país en la más grave crisis económica de toda su historia, a pesar de ser un país petrolero y que cuenta con una de las reservas más grandes del mundo.
Servilismo. Si bien el oficialismo tiene sobradas razones para agradecer el apoyo venezolano, en correspondencia con los cientos de millones de dólares que ha recibido por medio de la factura petrolera para ser usados discrecionalmente, no puede ni debe arrogarse la representación de todo el pueblo que paga el ciento por ciento de esta factura petrolera en las gasolineras y no recibe ningún crédito ni facilidades de pago a largo plazo, como el subsidio clientelista al orteguismo a través de Albanisa.
Si ellos sienten la obligación de agradecer y solidarizarse con Nicolás Maduro, quien enfrenta precisamente los problemas que él se ha creado, que lo hagan a título personal o del partido FSLN, pero no en nombre de todos los nicaragüenses.
Finalmente: con esta declaración y otras también fuera de lugar que le precedieron, la bancada del Frente Sandinista y sus aliados, se han convertido en una suerte del capítulo “Nicaragua” de la Corte Internacional de Justicia, que de previo sabe y declara ilusamente, quiénes son los buenos y los malos de la película del mundo.
Al emitir declaraciones no solicitadas y por lo demás inútiles, porque no cambiarán para nada el destino de la historia, se están arrogando funciones para las cuales jamás fueron electos, ya que fueron electos únicamente para legislar a favor de los mejores intereses del pueblo de Nicaragua.
El autor es diputado miembro de la bancada Alianza PLI
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A