Juan Palacios se había mantenido fuera del perímetro de los acontecimientos del boxeo. Ahora cuando enciende la tele y mira su deporte, se da cuenta de que puede volver a ser campeón mundial. Él está en Jinotega haciendo una doble función: negocios y entrenamiento exhaustivo.
El excampeón mundial interino de peso mínimo no solo quiere regresar al cuadrilátero porque sí, sino que es una pasión que nació consigo y que no logra evitarla.
La singularidad de El Exterminador siempre radicó en su disciplina. Palacios entrenaba automatizado, se daba el gusto de marcar menos de 105 libras, sin llevar el cuerpo al límite, nació con la facultad que el bicampeón Rosendo Álvarez careció: entrega en los entrenamientos y tranquilidad en el pesaje, pero nunca consiguió brillantes boxística. Su estilo siempre fue tirar y defenderse, y sus peleas eran una predeterminación de la incógnita.
Antes de su última derrota había pasado 15 peleas sin perder, desde el 2003, cuando José Antonio Aguirre lo derrotó en una decisión dividida por título mundial del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
Sorprendió verlo fallar en el 2011 ante Armando Torres en la báscula producto de la evaporación de motivación y dificultades personales que lo perseguían, y luego anunciar su primer retiro que tardó un año. Volvió y se fue al empatar con Nerys Espinoza y tres años después, con 35 de edad y un físico bien cuidado, ha decidido seguir.
JUAN ESTÁ DECIDIDO
Yo no regreso porque necesite el dinero, económicamente estoy bien, si vuelvo es porque el boxeo es mi pasión y cuando estuve fuera me di cuenta de lo mucho que siempre me importó, reflexionó Palacios.
El Exterminador se prepara para enfrentar el 21 de marzo a Guillermo Ortiz, en 112 libras.
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