Esta noche será de sparring sin protección en el rostro. El ídolo en construcción tendrá la oportunidad de medir qué tan fuertes están sus latigazos y en cuanto tiempo destrozará a Valentín “Picoco” León. Como una carrera de 100 metros planos, Román “Chocolatito” González hará un combate con el cronómetro en la mano pendiente del final.
Valentín está sin cortinas en donde esconderse, a la víspera de que el “Chocolatito” regule la pelea a su antojo. El mexicano confía ciegamente en su condición física, pero ha olvidado la condición natural llamada talento, de la cual nació desnudo en esa selección aleatoria divina.
León ante rivales como el desconocido Carlos “El Chapito” Velarde caía con el soplo y tiraba golpes como si estuviera en medio del mar chapaleando para no morir ahogado, pero él se imagina un combate contra pronóstico. “Me siento fuerte y bien preparado. Lo pudieron notar con las 114.5 libras que marqué y aunque todos crean que Román va a noquearme, así terminará él”, indicó León.
Mientras Román salía rápidamente luego de detener la báscula en 115.5, mostró respeto a su oponente y de manera sigiloso combinó sus palabras como elabora su magnífico golpeo. “Voy a salir a hacer mi trabajo. Esperaré a ver que trae el muchacho y luego trataré de noquearlo temprano para evitar problemas”, aseguró el tricampeón mundial.
OTRAS PELEAS
Luego de Román González, en la velada que será en el Puerto Salvador Allende a partir de las 7:00 p.m., que consta de 12 combates, ocho profesionales y cuatro de boxeo aficionado, las peleas a seguir serán dos más; la del muchacho Eliezer “El Huarcán” Quezada (16-4-2) ante Juan Munguía, un púgil destinado a que luzcan los oponentes y la de su hermano Melvin López, quien aún no salta al profesionalismo y hoy se medirá a Jimmy Martínez del gimnasio de Telcor.