Después de capturar siete victorias como novato en 1986, Asdrudes Flores necesitó dos temporadas más para ganar otros seis juegos.
Su carrera, que luego se tornó brillante, por poco acaba antes de iniciar. Problemas en su brazo condicionaron toda su trayectoria.
Nacido en la comarca los Zarzales, El Sauce, León, el zurdo debutó con Chinandega en ese 1986 y terminó con 7-5 y 3.64, mientras su equipo se ilusionaba con él.
Sin embargo, en 1987 se debió conformar con 3-6 y 3.66, para luego mostrar 3-1 y 3.38 en 1988, caminando solo 29.1 innings ese año.
Hasta ese momento, Flores no era más que una promesa a punto de derretirse. Sus dolores eran más frecuentes que sus victorias.
No obstante, en 1989 dio un salto que no solo lo llevaría a la Selección Nacional, sino que templaría su carácter para perseverar más allá de las dificultades.
Ese año, Asdrudes cerró con 13-5 y 2.85, que fue solo el preludio de su mejor campaña, la de 1990, cuando se metió a la historia como el único zurdo de 20 triunfos.
Flores terminó con 20-7 y 2.55. Lanzó 215 entradas, en las que ponchó a 153, dio 64 bases y solo toleró cinco jonrones, mientras completaba 17 juegos en una gran labor.
Al año siguiente, Asdrudes llegó a 14 victorias en la liga y además, agregó un timbre de distinción: lanzó Juego Perfecto ante Estelí.
En los dos años siguientes, quedó fuera de Chinandega, el Bóer no le prestó atención, Rivas lo botó, igual que el San Fernando, antes de ir a parar a Matagalpa.
Alex Torres lo usó con las pausas correctas, y el zurdo relanzó su carrera. Volvió a la Selección y derrotó a EE. UU. en China en 2001, mientras tiraba hasta sus 50 años.
Ahora que Julio Raudez tiene 161 victorias, la marca de 169 éxitos de Flores está en peligro, pero no sus huellas. Su perseverancia lo hizo perdurable en el tiempo.
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