[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]40,000 personas asistieron a la marcha del miércoles, según la Policía comunal de Buenos Aires, a cargo del alcalde Mauricio Macri (opositor). La Policía federal, que responde al Gobierno, la estimó en menos de cincuenta mil personas.[/doap_box][doap_box title=»Otro caso de corrupción» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Amado Boudou, el primer vicepresidente argentino encausado en ejercicio de sus funciones, tiene un segundo procesamiento por corrupción.
La Cámara Federal de la Ciudad de Buenos Aires le confirmó por “cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con la función pública” en la causa “Ciccone”, en la que es señalado por haberse quedado —a través de una empresa fantasma y de un testaferro— con el setenta por ciento de Ciccone Calcográfica, que tiene el monopolio de la impresión de papel moneda. A cambio habría intervenido para evitar la quiebra de la compañía cuando era ministro de Economía en 2010.
Boudou está involucrado por la presunta falsificación de la documentación de un vehículo.[/doap_box]
La hipótesis de suicidio del fiscal argentino Alberto Nisman carece de sustento, expresó ayer su exesposa, la juez Sandra Arroyo. “Por su personalidad (Nisman) no tenía motivos (de suicidio). No admito esa posibilidad, incluso mucho menos con un arma de por medio”, declaró.
El 14 de enero, cuatro días antes de que Nisman apareciera muerto en su apartamento con un disparo en la sien, había acusado a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de encubrir a exgobernantes iraníes que consideraba culpables del ataque en 1994 contra la mutual judía AMIA en Buenos Aires, que dejó 85 muertos y trescientos heridos. Según Nisman, el encubrimiento era a cambio de recibir petróleo.
Arroyo reconoció a Radio Vorterix que si fue un homicidio sería “algo muy sofisticado”. Según ella, el caso precisa de un veedor de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) que ofrezca garantías de imparcialidad.
Ayer, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, calificó la movilización del miércoles como opositora.
Las dudosas circunstancias que rodean la muerte de Nisman y la magnitud de la marcha “representan un golpe que dio de lleno sobre el corazón del Gobierno, que es la presidenta Kirchner”, expresó el sociólogo Ricardo Rouvier. Sin embargo “ella no es candidata en las generales de octubre (25) y no necesariamente daña a los precandidatos presidenciales por el oficialismo”, sostuvo.
PRECANDIDATOS A TIENTAS
El gobernador de Buenos Aires, el peronista Daniel Scioli, aliado del kirchnerismo, es uno de los precandidatos mejor posicionados en las encuestas. “En estos días de tanta violencia verbal, eligió manifestarse en silencio y eso lo diferencia”.
“En la oposición, luego de la marcha, diríamos que no se fortalece ningún candidato en particular, lo que sí se fortalece es la negatividad al Gobierno”, afirmó el sociólogo.
Para la analista y socióloga Graciela Romer, el Gobierno y la oposición equivocaron sus pasos. “Desde el Gobierno se cuestionó esta marcha. La oposición salió a defenderse diciendo que no era política. Yo pienso que se equivocaron”. “Fue política, como todo acto que compromete el reclamo de un conjunto de la población”, arguyó.
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