Si los padres espían a sus hijos, cortan toda posibilidad de comunicarse con ellos. LA PRENSA/ARCHIVO

Nuevas niñeras

Probablemente los padres estadounidenses no tengan los recursos de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), pero cuando se trata de vigilar a sus hijos resulta fácil hacerlo gracias a los teléfonos móviles.

[doap_box title=»Para los padres más inquietos, existen herramientas más invasivas, como por ejemplo aplicaciones instaladas sin que el dueño del teléfono o de la tableta se enteren y que permiten acceder a las fotos, mensajes o el historial de búsqueda por internet, explica el profesor de criminología Sameer Hinduja, codirector del Centro de investigación estadounidense sobre el acoso cibernético. En algunos casos, los progenitores pueden incluso delimitar un perímetro y recibir alertas cada vez que sus hijos se salen de él.» box_color=»#336699″ class=»aside-box»][/doap_box]

Probablemente los padres estadounidenses no tengan los recursos de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), pero cuando se trata de vigilar a sus hijos resulta fácil hacerlo gracias a los teléfonos móviles.

En la actualidad existe una oferta floreciente de aparatos y aplicaciones para que los progenitores más preocupados por la seguridad o la disciplina de sus hijos sigan de cerca todos sus pasos, ya sea que estén chateando cuando se supone deberían estar durmiendo o sobrepasando el límite de velocidad cuando piden prestado el coche de mamá.

Entre el sinnúmero de originales aparatos, figuran llaves magnéticas, relojes localizadores, pulseras de estado de ánimo para los bebés, o incluso camas “inteligentes” capaces de indicar a los padres cuando los niños siguen despiertos después de pasada la hora de dormir.

La buena noticia para los padres es que la mayoría de estos dispositivos —especialmente aquellos que permiten espiar a los más adultos— están integrados a los teléfonos móviles, de los que los adolescentes no se separan.

Frank Lee, responsable de marketing de LG, es uno de estos inquietos padres. Le regaló a su hija de seis años un brazalete de plástico rosa para poder localizarla a cualquier hora.

Este pequeño accesorio, decorado con estrellitas, permite entre otras cosas hacer llamadas a números previamente programados o verificar si el niño se encuentra donde se supone debe estar.

“Al principio, nos llamaba todo el tiempo”, recuerda. “Le dije que podía decirme si no lo quería utilizar, pero ahora ya no se lo quiere quitar”, cuenta Lee.

 

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COMENTARIOS

  1. Hace 10 años

    Desde luego los tiempos de las niñeras, han cambiado con la tecnología. Interesante noticia.
    http://kuidadores.es/

  2. Hace 11 años

    Estan muy bien todas las aplicaciones y accesorios electronicos que ayuden a los padres a tener un mejor control sobre sus niños. Pero no hay mejor niñera que una buena educación y poder confiar en los hijos cuando son niños grandes o adolescentes. Ahora, para niños pequeños nada mejor que una niñera o cuidadora profesional, no hay aparato electronico que pueda sustituir el cariño y afecto.

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