Apreciadas hermanas y hermanos en Cristo Nuestro Señor: inicio humildemente mi colaboración en este diario decano del periodismo nicaragüense reflexionando sobre la importancia del Miércoles de Ceniza.
Desde el punto de vista teológico la Palabra del Señor “Polvo eres y al polvo tornarás” (Génesis 3,19) refleja la fragilidad humana ante Dios, nuestra temporalidad, en este mundo, somos peregrinos hacia la Casa del Padre Celestial.
Por ello, nuestra Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana dirigida por el Vicario de Cristo en la tierra, el Papa Francisco, hoy nos invita a la conversión mediante el ayuno, confesión, penitencia y oración, a fin de constituirnos en perennes ofrendas agradables a Dios.
No es casual por ello que la Cuaresma —período de cuarenta días que precede a la Semana Santa por la pasión, muerte y resurrección de nuestro Redentor— de inicio hoy con la imposición de la ceniza para prepararnos espiritualmente hacia una verdadera conversión en todos los ambientes donde nos movemos.
¿Cuál es el origen de este rito sagrado?
Tiene sus antecedentes en el Antiguo Testamento, donde leemos cómo el pueblo elegido por Dios, los judíos, se cubrían de ceniza cuando hacían penitencia por sus pecados, (Job 42,6, Ezequiel 27,30).
Es importante destacar la predicación de Jonás (Jonás 3) cuando proclama a voz en cuello la inminente destrucción en cuarenta días de la ciudad de Nínive, hay una respuesta de conversión de toda esa enorme ciudad encabezada por su rey, quien se vistió de cilicio y se sentó en la ceniza como signo de arrepentimiento y Dios perdonó a los ninivitas.
El numero cuarenta simboliza en el Viejo Testamento, tiempo de cambio (Génesis 7,4), de preparación (Éxodo 24,18) y de prueba (Deuteronomio 8,2) .
En el Nuevo Testamento, Jesucristo mismo corrobora la simbología del número cuarenta justamente al enfrentar las tentaciones en el desierto en ese lapso de tiempo. (Mateo 4,2).
Antiguamente los primeros cristianos cuando querían recibir el sacramento de la reconciliación el Jueves Santo se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un “hábito penitencial”. Esto representaba su voluntad de convertirse de sus pecados.
En 384 D. C. la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia Católica pone las cenizas en la frente al comenzar estos cuarenta días de sincera búsqueda del Señor.
Las cenizas se obtienen quemando las palmas de la procesión del Domingo de Ramos del año anterior, cuando conmemoramos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.
¿Tú…. ya decidiste tu conversión como hijo prodigo en adoración a Jesucristo en su cruz salvadora o continúas viviendo como un sirviente del becerro de oro, lejos de la Casa del Padre?
Hoy la Iglesia te invita a dejar los vicios, el alcoholismo, la banalidad, la impureza del alma y del cuerpo, la frialdad hacia las cosas de Dios, acércate para que recibas la señal de la Ceniza no como una simple costumbre, sino como un gesto sacramental de obediencia al Dios Único y Trino que te ama profundamente, te protege y bendice así como eres, sin rechazar a ninguno.
Bienvenidos y bienvenidas de nuevo a la Casa del Padre.
El autor es presbítero.