Afiliar en el campo, ¿imposible?

[doap_box title=»Sin atención médica» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Los empresarios consideran un gran problema para que funcione un plan de afiliación masiva en el campo, la carencia de una red de clínicas previsionales en los municipios del interior del país. Manuel Israel Ruiz, especialista en Seguridad Social, sostiene que el programa especial de diseñarse no debe contemplar cobertura […]

[doap_box title=»Sin atención médica» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Los empresarios consideran un gran problema para que funcione un plan de afiliación masiva en el campo, la carencia de una red de clínicas previsionales en los municipios del interior del país.

Manuel Israel Ruiz, especialista en Seguridad Social, sostiene que el programa especial de diseñarse no debe contemplar cobertura de salud, porque las finanzas del INSS no lo soportarían. “Sería exclusivamente para que al menos alcancen una pensión reducida, porque los salarios que se pagan en el campo son muy bajos, pero al menos esa gente tendrá una pensión proporcional cuando alcance la vejez”.[/doap_box][doap_box title=»Urge solidez» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Alfonso Silva, miembro del consejo directivo del INSS, dice que la prioridad inmediata es lograr la solidez financiera del Instituto haciendo funcionar la última reforma administrativa. Los números oficiales indican que hasta noviembre el INSS acumuló 463 millones de córdobas en déficit.[/doap_box]

Especialistas en temas de Seguridad Social y empresarios reconocen que si el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) incrementa rápidamente el número de asegurados de las actividades vinculadas con el campo sus frágiles finanzas tendrían más robustez.

Entonces ¿por qué la resistencia a un plan de afiliación masiva de los trabajadores en las actividades agrícolas? La respuesta común es que la alta movilidad laboral, los bajos salarios que ahí se devengan, la falta de infraestructura médica privada en el campo y la deficiencia financiera del Seguro Social hace poco atractivo un plan en ese sentido.

Pero tal vez pesa más la “desconfianza total” que sin reservas el presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), Michael Healy, dice que hay en el manejo de la Seguridad Social.

“No confío. El Seguro Social se ha vuelto una caja chica de todos los gobiernos. El mismo Gobierno (actual) está pagándole (su deuda histórica) en cuotas por los siguientes cincuenta años, yo veo todo eso iluso”, dice tajante.

En diciembre pasado el Gobierno hizo el primer abono de unos 9.7 millones de dólares a la deuda de quinientos millones de dólares de su deuda al INSS.

“Hay una gran desconfianza total en el Sistema. Yo mismo desconfío en el Seguro”, insiste Healy.

El presidente de Upanic critica incluso la última reforma al Sistema de pensiones, donde el Gobierno (bajo acuerdo con el sector privado), elevó el aporte de la patronal en tres puntos entre 2014 y 2016, cambió la fórmula de ajuste de las pensiones mínimas y la de cálculo de las nuevas pensiones, elevó el techo de los salarios máximos cotizables, y gradualmente honrará la deuda del Estado.

“No lo estamos haciendo bien. ¿Qué pasó en las reuniones la reforma del Seguro Social? ¿Qué es lo que dijo (el Gobierno) Pateemos la bola para treinta años más… para que al otro Gobierno le toque solucionar el problema. ¿Vos creés que esa es una solución seria?”, cuestiona Healy.

LA MOVILIDAD ES PEGÓN

Con esa desconfianza en el sistema es que Upanic no ve posible un plan de ampliación de asegurados en el campo en el corto plazo.

De acuerdo con el Anuario Estadístico del INSS de 2013, conforme la clasificación por actividad económica, la agricultura representó el nueve por ciento de los asegurados activos ese año. Se debe explicar que esa categoría agrupa al sector agropecuario, silvicultura, caza y pesca.

Bajo ese parámetro recoge el Banco Central de Nicaragua (BCN) la afiliación al INSS, la que hasta noviembre de 2014 reporta 65,103 cotizantes activos de actividades vinculadas con la zona rural. Ese número es el nueve por ciento del total de los 731,774 asegurados activos.

Manuel Israel Ruiz, especialista en temas de Seguridad Social, con base en los datos oficiales que dispone, afirma que los asegurados activos “que hacen labores propiamente agrícolas son poquísimos, unos 3,500… aquí no se incluye a los de los ingenios azucareros”, afirma.

Healy y Ruiz comparten que dificulta la afiliación del sector del campo la alta movilidad del obrero en las fincas conforme el ciclo de cosecha de los diferentes rubros.

“Tienes trabajadores que hoy me trabajaron en esta finca y tres días se van a otra. Lo que ha hecho el productor que a su trabajador fijo a ese lo tiene asegurado. En mi caso tengo a 14 fijos asegurados”, refirió Healy.

El mismo inconveniente lo ve Alfonso Silva, representante del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), en el consejo directivo del INSS, para que cuaje una estrategia de incremento de asegurados en el campo.

“Tiene que ver con la temporalidad del empleo. Es muy poco el porcentaje de los asegurados totales (un 25 al 30 por ciento) que cotizan las 52 semanas del año”, asegura Silva.

El empresario refiere que entre el 44 y 50 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) de Nicaragua está en el campo, “y por ello la mayor capacidad de crecimiento y desarrollo económico del país depende de cuánto se dinamice ese sector”.

Silva dice que se conseguiría “un gran transformación” de las finanzas del INSS, si las cámaras vinculadas al campo y el Instituto acuerdan la estrategia de afiliación.

“Si ahora tienes setecientos mil asegurados podrías hablar de una duplicación de ese número, si pudieras afiliar al campo”, afirma.

Silva y Healy plantean que para

que funcione un plan de aumento de cotizantes debe invertirse en una red hospitalaria, mejorar la calidad de la atención y ofrecer un programa diferido que cobre al trabajador del campo una tasa más baja que la “del trabajador de la ciudad”.

SE HIZO EN EL PASADO

Ruiz admite que es difícil ampliar la cobertura, “pero se requiere de mucha creatividad, de voluntad de diseñar una alternativa miles de nicaragüenses que serán una carga para el Estado una vez no puedan seguir trabajando y no tengan derecho a una pensión”.

Plantea que la tasa de cotización mensual especial debería ser el cinco por ciento para las actividades agrícolas, y facilitar al empleador pagarla “cuando venza la cosecha”, por ejemplo. Explica que ese fue el método durante el programa impulsado entre 1984 y 1990, y que fue efectivo.

“Llegamos a afiliar a más de 75 mil trabajadores del campo”, afirma Ruiz, quien fue directivo del INSS en esa época.

Tras el aumento de un punto en la cuota patronal en enero de 2015, la tasa de cotización para el régimen integral de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) es del 13 por ciento mensual. El empleador paga nueve por ciento y el trabajador cuatro.

Ruiz explica que el programa anterior resolvió el seguimiento de la cotización a los obreros cíclicos o temporales, en darles un carnet del INSS y cuando se retiraban de las fincas recibían una constancia de su empleador “de que cotizó durante el período de cosecha, por ejemplo”.

 

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. plomo fundido
    Hace 11 años

    si el inss y las clinicas provisionales no funcionan como debiera ser en la ciudad, menos en el campo, lo que estos ladrones de cuello blanco pretenden es sacar mas dinero al pueblo por un servicio de salud que deja mucho que desear,

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí