La llegada del venezolano Ignacio Barrera, director de adquisiciones de Albavisión, la televisora en Miami del méxico-estadounidense Ángel González Largo, a la dirección de Canal 2 de Televisión, es la consolidación de un duopolio televisivo que cercena aún más la golpeada libertad de expresión de Nicaragua, expresó el especialista en medios de comunicación, Guillermo Rothschuh Villanueva.
“Se ratifica la presencia y el control del empresario mexicano Ángel González. Igualmente esto ratifica la existencia del duopolio televisivo y esto definitivamente tendrá implicancias para la democracia del país. Y es que a veces pasamos por alto que la democracia está íntimamente ligada con la libertad de expresión”, señaló Rothschuh Villanueva.
La llegada de Ignacio Barrera habría significado la supuesta salida de Octavio Sacasa y su esposa Martha Pasos de la dirección de Canal 2 de Televisión, cargos que conservaban pese a que desde finales del 2011 habrían perdido la mayoría accionaria en la televisora. El viernes pasado cuando se consultó en la sede de la televisora por Sacasa, se nos dijo que desde ese día este y su esposa supuestamente estaban fuera del país.
Barrera además estaría a cargo de preparar el traspaso del canal al conglomerado de medios propiedad de la familia presidencial, como parte de una operación que dejaría a González Largo el control de Canal 7 de Televisión, la antigua repetidora de Canal 2.
“Que cada vez menos personas sean dueños de más canales de televisión, supone la pérdida de espacios y estrechar aún más el maltrecho pluralismo de medios informativos en Nicaragua”, señaló Rothschuh Villanueva.
El proceso de traspaso de Canal 2 a la familia presidencial inició con una serie de despidos de periodistas en Canal 2, que se dieron el 15 de enero y coincidieron con visitas de Laureano y Juan Carlos Ortega, hijos del presidente inconstitucional Daniel Ortega, a las instalaciones de la televisora.
“Esto tiene como consecuencias dos cosas esenciales y preocupantes. En primer lugar, la eliminación de temas sustanciales que son omitidos deliberadamente en la agenda de estos medios de comunicación. Estamos hablando de temas en que el lector más desprevenido se da cuenta que no aparecen, porque siempre se entera ya sea por los medios de prensa independientes, las redes sociales o el boca en boca. Y en segundo lugar, la desaparición de la agenda de estos medios de una serie de actores, voces y rostros”, explicó Rothschuh Villanueva.
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