La violencia sexual sigue siendo un peligro contra mujeres y niñas en todos los ámbitos en la vida nacional, coinciden expertas. Y es una de las expresiones de la violencia contra mujeres y niñas que se registra en el país.
También fueron reconocidos los periodistas Ismael López, del semanario Confidencial, con el trabajo titulado Subregistro de muertes maternas y Matilde Córdoba, de El Nuevo Diario, con el reportaje Y usted ¿cómo aprendió a ser violento?
Igualmente fue reconocida la labor que realiza la líder campesina Reyna Lira, de Guasuyuca, Estelí.
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La directora de Ipas, Marta María Blandón, refirió que el abuso sexual, sobre todo contra niñas, sigue siendo abordado con estigmas y prejuicios en la sociedad. Y no hay cifras oficiales que indiquen la magnitud del problema, únicamente existen indicadores como cantidad de niñas embarazadas que puede dar una aproximación del problema, dijo Blandón.
Lorna Norori, por su parte lamentó que el problema sigue invisibilizado por parte de las autoridades. Y señaló que los lugares de alto riesgo siguen siendo los lugares considerados más seguros: la casa, la escuela y la iglesia.
El tema del abuso contra niñas, fue uno de los temas utilizados en los trabajos e iniciativas postuladas para concursar en la cuarta edición del Premio Nacional Conchita Palacios, cuyo lema fue La vida, un derecho de todas las mujeres. El concurso es promovido por Ipas Centroamérica y el Grupo por la Despenalización del Aborto Terapéutico de Nicaragua.
En la categoría periodistas fue reconocido el trabajo de la periodista de LA PRENSA, Amalia Morales, titulado: Lo que callan los niños de El Infiernito.
El reportaje de Morales está basado en una obra teatral cuyos orígenes surgen de la investigación titulada La Caperucita en El Infiernito, a cargo de un equipo encabezado por la también periodista Auxiliadora Rosales, cuya iniciativa igualmente fue reconocida con el primer lugar en su categoría, la que promueve la denuncia del abuso e incesto, que desde hace años ha venido ocurriendo en ese sector de la Laguna de Apoyo, en Masaya.
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