El laureado escritor albanés Ismail Kadaré se convirtió en el primer autor musulmán galardonado con el premio de literatura de Jerusalén, acto que dio en la Feria Internacional del Libro de esta ciudad.
Kadaré recibió el premio de manos del presidente israelí, Reuvén Rivlin, y el alcalde de la urbe, Nir Barakat, en una ceremonia que tuvo lugar en el auditorio principal del histórico edificio del YMCA, en pleno centro de la ciudad.
En una conferencia previa el autor comentó que pese a que su Albania natal e Israel son países muy diferentes, ambos pueblos comparten experiencias comunes en su “lucha por la supervivencia” en un entorno, a veces, hostil.
10 MIL DÓLARES
Dotado con más prestigio literario que económico -su cuantía monetaria asciende a 10 mil dólares-, el Premio de Literatura de Jerusalén ha sido concedido anteriormente a autores de la talla de Arthur Miller, Susan Sontag, Don DeLillo o Milan Kundera, y cuenta entre sus galardonados con numerosos novelistas de las letras hispanas.
El último que lo ganó en la anterior edición de 2013, fue el español Antonio Muñoz Molina, pero también recayó en Jorge Semprún, Mario Vargas Llosa, Ernesto Sábato, Octavio Paz y Jorge Luis Borges.
Kadaré, de 79 años y autor de obras como La hija de Agamenón (2007), Tres cantos fúnebres por Kosovo (1999) o El general del ejército muerto (1963), es sin embargo el primer autor musulmán que lo recibe.
LA INFANCIA
Su padre fue muy conservador, pero sus tíos, muy cultos y poseedores de una gran biblioteca, se adhirieron al comunismo; vivió de niño la Segunda Guerra Mundial, en la que su ciudad natal fue sucesivamente ocupada por italianos, griegos, fuerzas reaccionarias albanesas y los nazis alemanes.
Finalmente fue liberada por los partisanos albaneses. Estos acontecimientos fueron narrados o aludidos en varias de sus obras.
Estudió en la Facultad de Historia y Filología de la Universidad de Tirana, y en el Instituto Gorky de Literatura Mundial de Moscú, hasta 1960.
Ese mismo año, tras la ruptura de relaciones entre Albania y la Unión Soviética, regresa a su país donde ejerce el periodismo en diversos diarios y en suplementos culturales; fue editoren jefe del periódico en lengua francesa Les Lettres Albannaises.
Publica sus primeras poesías, influidas por el poeta albanés Lagush Poradeci. En esta época, durante un viaje a Praga, pensó en exiliarse, pero se arrepintió a última hora.
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