El control desatado por los simpatizantes del partido de Gobierno es tal en Santa María de Pantasma, Jinotega, que no solamente vigilan a los pobladores que disienten de su ideología para saber con quién hablan y de qué hablan, sino que son quienes los malinforman ante la Policía y el Ejército.
El exvicepresidente José Rizo dice que el Gobierno está en la obligación no solo de investigar estos hechos sino que informar a la ciudadanía sobre los resultados.
Rizo, quien reside en Jinotega, señala que el temor no es solo en el campo. Y trae a colación la lectura que hacen los especialistas en diversas encuestas: “Hablan de que los resultados están distorsionados por el temor del entrevistado”.
“El temor no solo es rural, es también urbano (…) y es temor porque todo está encadenado, porque no hay confianza tampoco en las instancias judiciales”, apuntó Rizo.
“Acordémonos en los ochenta existían los CDS, pero ahora creo que se han multiplicado, hay diferentes organismos partidarios, pero con las mismas funciones de los CDS de antaño, creo que todas esas situaciones la población percibe como que atentan no solamente contra la libertad, sino en contra de la tranquilidad ciudadana”, expuso Rizo.
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“Aquí la realidad supera la ficción, o te decidís a hacerte mártir o héroe, o te callás. Aquí cualquier renacuajo va y te mata”. Con esas palabras un líder de la comunidad en Santa María de Pantasma, Jinotega, que omitió su nombre por seguridad, explicó la situación que viven en ese municipio y por lo cual prefirió no emitir abiertamente criterios alrededor del tema.
Aparentemente la polarización existente entre sandinistas y liberales en ese poblado aumenta cada día y hay muchos casos de personas que han perdido no solo la amistad sino la paz, a causa de sus diferencias ideológicas. El temor a ser mal informados por los que califican de “orejas” ha aumentado después de los hechos ocurridos en El Portal, el pasado 20 de enero.
En esos sitios poco utilizan la palabra de rearmados, para referirse a estos lo hacen como “Los Montesos”, que es como referirse a los que están en el monte.
María Lourdes Sevilla, habitante de Anizales Dos, al este de Praderas, cabecera municipal, reseñó la situación que viven tras los sucesos de El Portal, “mire si estamos inseguros, porque mire ¿qué sabemos que el enemigo estará detrás de nosotros? y de un momento a otro nos caen y no sabemos cómo vamos a morir”.
El control es evidente, una persona no ha terminado de llegar a una casa en esas comunidades cuando sujetos con algún cargo importante en la comunidad se presentan a la vivienda bajo cualquier pretexto y de sopetón pregunta: “¿Usted de dónde viene?” Esto LA PRENSA pudo confirmarlo.
VÍCTIMAS DE LA GUERRA
Muchos de ellos se movilizan en motocicletas y como dice Sevilla “como usted sabe que con eso del teléfono nos mantienen así controlados”.
“Uno mejor quedarse quedito, porque no sabe uno ni el día, ni la hora, ni el momento en que le va a venir la desgracia”, dice Sevilla, a quien los casos recientes suscitados en el sector le hacen recordar la época de la guerra que envolvió al municipio en hechos trágicos.
Esas tierras donde está ubicado ese municipio inicialmente llevaba el nombre de Valle de Pantasma, cuyos parajes sirvieron como escenarios de enfrentamientos o ataques armados, primero entre los guerrilleros sandinistas y la Guardia somocista. Luego en los años ochenta por la Resistencia Nicaragüense como en octubre de 1983 cuando según archivos periodísticos, una fuerza de tarea Contra dirigida por Mike Lima atacó dos cooperativas que causó la muerte de 47 campesinos.
Sevilla dice que le preocupa la suerte de sus hermanos pues para la guerra de los ochenta un grupo de militares —que no sabe identificar pues estaba muy pequeña— arrastró a su madre embarazada lo que le causó un aborto.
Los últimos acontecimientos ocurridos en la zona de El Portal, también hacen revivir a los lugareños otros acontecimientos más recientes, como fue el sucedido en Anizales Tres, en octubre del 2013, donde murió Yairon Díaz, cuyo caso quedó en la impunidad, criticó su progenitor Elías Díaz, de 67 años.
Para Elías Díaz los llamados CPC (Consejos del Poder Ciudadano ahora Gabinetes de la Familia) “son los peores”, pues son los que realizan el control de la comunidad.
“Andan por las casas, en el monte, y lueguito hay viene el Ejército porque ellos los llaman. Para serle claro, ellos son los más, como le dijera yo, los más cochinos, porque a mí no me interesaría, yo no le sirvo a ningún lado, porque a mí no me interesa ande quién ande, hay que se arreglen ellos”, sostuvo Díaz.
Y agregó: “Con decirle, en una comparación de eso, si ya me miran platicando con usted, no la conocen, ya están (en el sitio)”, dijo Díaz, quien apunta que no pueden confiar ni en los mismos parientes. “Uno debe conocer con quién va a hablar, porque si usted va a hablar con una persona de esas, allá la tienen… (la mal informan), van a Pantasma o de aquí nomás. ¡Ay no están los celulares!”, afirmó Díaz.
Fidel Gutiérrez, vive en Tamalaque, a 10 kilómetros al noroeste de Pantasma, es hermano de Gerardo Gutiérrez, “El Flaco”, señalado de estar a cargo de un grupo que en julio del 2013 chocó con soldados del Ejército en ese mismo sector donde murió un soldado y otro resultó herido.
“Ahorita uno no tiene que hablar de nada, decirle si hay armado o no hay, porque ideay… se imagina cuánta zanganada que han hecho aquí, y adentro han ordenado que maten, esos orejas, han ordenado, gente chismosa, que por ellos han muerto ese poco de gente”, apuntó Gutiérrez.
También señaló que les están enviando gente de civil, que se hacen pasar como compradores de huevos, cerdos o vaca.
Igual que Beneranda Peralta quien clama justicia por la muerte de su cónyuge, Modesto Duarte, tras la explosión en El Portal, el padre de Yairon Díaz señaló que a un año y medio no hubo justicia en la muerte de su hijo.
Peralta declara que aunque acompañada del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), denunció el hecho, ella no confía en una investigación oficial pues responsabiliza a soldados del Ejército como los autores de la muerte de Duarte.
Díaz en cambio dice que en el caso de su hijo nadie investigó y rememora que su hijo fue torturado: le cortaron la lengua y le sacaron los ojos y los testículos.
En LA PRENSA del 12 de octubre del 2013 aparecen declaraciones del jefe del Sexto Comando Militar Regional del Ejército, coronel José Dolores Hernández Palacios, quien expresó que las tropas militares perseguían a una agrupación que calificó como “delincuencial”, después que fue asesinado a balazos José Cruz López, de 54 años, secretario político del Frente Sandinista en las comunidades del Norte de Wiwilí, Jinotega.
Después de casi un año y medio, Díaz repite lo mismo en el caso de su vástago: “Pues si ellos eran, le voy a decir que directamente fue el Ejército”, a quienes dice después de eso en la comunidad les tienen miedo: “Si aquí todo mundo tiembla donde los mira”. Y relata que unas cien personas subieron al cerro donde su hijo tapiscaba en una milpa cuando ocurrieron los hechos y al igual que él fueron testigos.
Díaz resume la situación que padecen: “No hay justicia para nadie. Solamente para el tonto, porque si aquí lo agarran a uno lo desbaratan”.
Ambos casos fueron investigados por Juan Carlos Arce, representante de la filial del Cenidh en Matagalpa, quien recordó que en los dos casos el Ejército fue mencionado de ejecutar estos hechos.
En El Portal el Cenidh determinó que hubo uso desproporcionado de las fuerzas y fue una acción de Inteligencia militar que se gestó días antes. En su investigación Arce recogió testimonios que confirman la participación de un excontra de la comunidad de El Corozal señalado de participar también en el operativo de Anizales Tres (donde fue muerto Yairon Díaz), y que es reconocido colaborador del Ejército.
Arce advirtió que en las comunidades se siente “una enorme desconfianza al Ejército y la Policía”, así como “un rechazo” a la institución militar.
Ante estos acontecimientos que quedan en la impunidad, la población se siente “como acorralada” y eso dijo Arce, “es bien peligroso”.
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