El gobierno de Venezuela ejecutó ayer la ocupación temporal de una cadena de supermercados por supuestos delitos de acaparamiento, luego de que el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, ordenara tomar las tiendas y detener a los propietarios por ser parte de una guerra alimentaria.
“El MP logró privativa de libertad para cuatro gerentes y una accionista de la empresa Corporación Cárnica 2005 CA, quienes fueron detenidos el pasado viernes 30 de enero por su presunta responsabilidad en el acaparamiento y especulación de productos cárnicos”, indicó.
El Tribunal Primero de Control itinerante en materia de Delitos Económicos y Fronterizos de Falcón, “tras evaluar los elementos de convicción presentados y tras la solicitud de la representación fiscal”, dictó esta medida de prisión.[/doap_box]
Durante una inspección la madrugada del martes, encabezada por el presidente del parlamento venezolano Diosdado Cabello y el ministro de Seguimiento, Carlos Osorio, a los depósitos de la red de supermercados populares Día a Día, las autoridades afirmaron que la empresa almacenaba productos que son escasos en el mercado venezolano.
Pueden apreciar la cantidad de alimentos que hay aquí depositados, más de 2,500 toneladas de alimentos y de productos (…) en la inspección que hemos hecho hemos visto productos que teníamos tiempo que no veíamos en otro sitio, dijo Cabello a periodistas desde el almacén de la cadena de tiendas en Caracas.
Como parte de las investigaciones, Cabello informó que el propietario de las más de 30 tiendas se encuentra en un proceso de investigación, sometido a un interrogatorio por los organismos de seguridad.
Nosotros no perseguimos a nadie, nosotros no desaparecemos a nadie, nosotros no asesinamos a nadie, qué es lo que podemos usar, la ley, y la ley es dura pero es la ley, agregó el parlamentario venezolano.
QUIEREN TAPAR EL SOL
El operativo de la cadena de supermercados fue ordenado el lunes por el presidente Maduro en el marco de lo que llamó la Operación Sucre, una arremetida contra quienes asegura son la punta de lanza de la conspiración económica en su contra.
“Esto es horrible. ¿Hasta cuándo? Ya no podemos más… El Gobierno dice que hay de todo, pero no sé dónde… hay que cambiar la economía”. María Infante, ama de casa venezolana de 64 años, al salir decepcionada de una de las sucursales de Día a Día, sin lograr comprar lo que necesitaba.
La ocupación de la cadena de supermercados y la red de farmacias venezolanas se realiza en un momento en el que el país petrolero experimenta frecuentes ciclos de escasez en varias áreas de consumo, pero principalmente de alimentos y productos de higiene personal.
La crisis de escasez y desabastecimiento ha provocado largas colas de personas que se agolpan en las puertas de las tiendas desde la madrugada para poder comprar los artículos, muchos de ellos en cantidades racionadas por persona.
Los comerciantes atribuyen la crisis a los problemas de asignación de divisas para la importación de productos y materias primas, mientras que el Gobierno responsabiliza a los empresarios de generar una percepción de escasez para irritar a los venezolanos como parte de una guerra económica que tiene como fin último su derrocamiento.
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