Las iglesias católicas de El Salvador festejaron con un repique general de campanas el anuncio de la pronta beatificación del arzobispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980.
Por disposición de la alta jerarquía católica, las campanas de todos los templos del país repicaron, en señal de alegría por la beatificación de Romero.
El papa Francisco aprobó el decreto que reconoce el «martirio» de Romero en «odium fidei», lo que significa que Romero fue asesinado por «odio a la fe», por lo que podrá ser beatificado sin la necesidad de un milagro.
Tanto el Gobierno como la iglesia católica de El Salvador han expresado su alegría por la decisión del pontífice.
Aunque todavía se desconoce la fecha del acto, está previsto que sea en El Salvador, en un lugar que, según medios locales, podría ser la plaza del Divino Salvador del Mundo o el estadio Cuscatlán.
Romero fue asesinado por un francotirador desconocido cuando oficiaba una misa el 24 de marzo de 1980 en la capilla del hospital de cáncer Divina Providencia de San Salvador y en marzo de 1994 se abrió su proceso de beatificación en el Vaticano.
El arzobispo mártir se caracterizó por su defensa de los pobres y por su denuncia de los abusos contra los derechos humanos en los años previos a la guerra civil en El Salvador (1980-1992).