El incremento de 33 por ciento en sus ingresos es solo uno de los resultados que un grupo de 256 mujeres que se dedican a la producción y comercialización de rosquillas, chía, leche y otras dedicadas a la moda, obtuvo tras su participación en el proyecto Promoción de la Equidad de Género en las Cadenas de Valor para el Desarrollo Exportador de Nicaragua.
El grupo de mujeres pasó de 33.69 millones de córdobas en concepto de ventas en 2012, a 44.84 millones de córdobas al cierre del programa en 2014.
El programa fue ejecutado por la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), con fondos de la Unión Europea.
Enrique Zamora, presidente de APEN, manifestó que el mayor logro son los pasos que las mujeres dieron de cara a la formalización e identificación de oportunidades para exportar a otros mercados.
Trinidad Rodríguez, propietaria de Rosquillería La Única en Somoto, Madriz, explica que emigró a Costa Rica en búsqueda de una mejor vida. Pero al no encontrarla regresó al país, donde su mamá le facilitó dos clientes que le hacían pedidos de rosquillas.
Rodríguez recuerda que con un negocio de rosquillas su mamá les había sacado adelante y “es este mismo negocio el que me impulsó a tomar decisiones más sabias en la vida y buscar el progreso económico”, comparte.
ACCEDEN A CRÉDITOS
Del total de beneficiarias, 57 mujeres accedieron bajo un modelo de negocios inclusivos a préstamos con un monto total de 500 mil córdobas entre todas, otorgados por distintas instituciones.
René Romero, gerente general de Financiera Fundeser, explicó que la cartera crediticia de esa institución cerró el 2014 con el 51 por ciento en manos de mujeres. “Creemos que en las mujeres el crédito tiene un efecto directo en la economía familiar y su desarrollo social y económico, pues los ingresos generados por un crédito bien invertido (por la mujer) ayudan a mejorar la condición alimenticia, de salud y educación para sus hijos”, indicó Romero.
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