Las personas enojadas tienden a maldecir, a insultar y a hablar con términos muy subidos de tono que reflejan sus pensamientos internos.
Cuando está enojado, sus ideas pueden volverse muy exageradas y demasiado dramáticas.
Procure reemplazar estos pensamientos por otros más razonables.
Por ejemplo, en lugar de decirse: “Ay, es horrible, es terrible, se arruinó todo”, dígase “es frustrante y es comprensible que esté disgustado, pero no es el fin del mundo y enojarme no va a solucionarlo”.
Respire profundamente. Esa es la técnica.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 B