La imaginación y creatividad no tiene límite para los artesanos del municipio de Nandasmo, pues sus productos lo demuestran. LA PRENSA/ N. GALLEGOS

Creatividad sin límites

La vista está “clavada” sobre el pedazo de madera, ya sea si se está pintando, cortando, echando barniz o torneando. Las piezas son recortadas con una paciencia de monje, mientras se está preparando el próximo producto que será vendido. La madera es la vida de Nandasmo.

«El problema está en que a nosotros los pequeños artesanos nos viven multando. En las manos del Gobierno está el poder ayudarnos». Marcos Arias, artesano.

La vista está “clavada” sobre el pedazo de madera, ya sea si se está pintando, cortando, echando barniz o torneando. Las piezas son recortadas con una paciencia de monje, mientras se está preparando el próximo producto que será vendido. La madera es la vida de Nandasmo.

Fue declarado municipio en 1976. Su gente es sencilla, hospitalaria y trabajadora, sobre sus calles se ven a ratos las personas apresuradas, pues la mayoría de sus habitantes están en los talleres de mueblerías o realizando cualquier otra actividad económica. Es gente que se las ingenia para conseguir de buenas formas los recursos para el pan de cada día.

[doap_box title=»Buscan abrirse mercado» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Los artesanos coincidieron en que ni el Gobierno central ni el local les ayudan a resolver algunas problemáticas, brindándoles facilidades, porque aseguran que no hay un banco de insumos o políticas de financiamiento para poder trabajar más holgados.

De este trabajo, que es muy reconocido, dependen miles de cabezas de familias que habitan en este municipio. La mayoría de artesanos de este lugar buscan por cuenta propia abrirse mercados, porque aseguran que no tienen un lugar fijo en donde puedan entregar sus productos y algunos han salido adelante gracias a compradores extranjeros.

[/doap_box][doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]110 talleres de artesanía de muebles funcionan en el municipio de Nandasmo, ubicado a 58 kilómetros de la capital, Managua.[/doap_box]

Hace pocas semanas concluyeron sus fiestas patronales en honor al Divino Rostro. Fue el momento en que los artesanos dejaron sus talleres y participaron de los actos religiosos.

Caminando pocas cuadras se escucha el crujir de los tornos partiendo la madera. En algunas casas se exhiben ciertos productos acabados. Sin embargo pieza que se trabaja es pieza que se lleva a vender.

En el área del taller de Marcos Arias apenas se puede conversar, pues el insistente ruido de las máquinas indica que el trabajo es arduo, mientras los trozos de madera son “devorados” por los filosos discos de metal. En este lugar se elaboran muebles para cocina, para baños, habitaciones y para salas.

En otros pequeños talleres se elaboran artículos como gaveteros, mesitas de tocador, portallaves, yoyos, casitas, animalitos, llaveros, entre otros.

Algunos de los diseños que se encuentran en sus diferentes formas son elaborados por encargo y otros por supuesto son “paridos” de las mentes ingeniosas de estos artesanos.

Los productos de madera son vendidos a clientes nacionales o extranjeros, no obstante con quienes más se trabaja es con los intermediarios porque estos los compran al por mayor para luego revenderlos.

CUESTA CONSEGUIR LA MADERA

Irónicamente la madera que es la principal materia prima es el problema, puesto que conseguirla es un trabajo muy complicado, según los artesanos. “Considero que algunas instituciones son corruptas, porque a nosotros los pequeños muebleros se nos ponen un montón de trabas para conseguir la madera o el permiso para cortar un árbol. Pero a los grandes madereros sí (se les hace más fácil), porque las mordidas son más grandes. La corrupción no nos deja trabajar tranquilos”, puntualizó Arias.

Don Juan López Arias deja por unos minutos la pieza que está calando para rememorar que hace un buen tiempo se fue a Managua, luego regresó para innovar artículos de madera en miniaturas. “Aquí elaboramos llaveros en forma de sombreritos, bates, picheles, cafeteras, pailitas. Te cuento que desde que este Gobierno está en el poder, todo ha sido terrible para nosotros, no nos deja trabajar, tenemos que andar como los ladrones con la madera, andar en altas horas de la noche. Aunque la gasolina ha bajado una barbaridad, los insumos los seguimos comprando al mismo precio, o sea no bajan”, se quejó don Juan.

Boletin Reportajes Artesanos creatividad Nandasmo archivo

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