A finales del año 2012, Jeff Sullivan, experto del sitio especializado en análisis de datos de beisbol, Fangraphs, se refirió a la salida de Wilton López de Houston con pesar.
“Los Astros no han tenido muchos buenos jugadores en los últimos años. Uno de esos pocos buenos es Wilton López y ya no será más de ese equipo”, escribió Sullivan.
Y ciertamente López fue un jugador respetable en su estadía con los Astros. Entre 2010 y 2012 promedió 2.64 en 204.1 innings, con 160 ponches y solo 22 boletos.
Eso significa que López tenía una relación de ponches por bases por bolas de 7.27, que es formidable. Es decir, Wilton ponchaba a más de siete, por cada base.
Sullivan dice que “en ese período —2010 a 2012— 163 relevistas distintos, que lanzaron por lo menos cien innings, dieron base por bolas al 7.8 por ciento de bateadores enfrentados.
López en tanto, solo le dio base al 3.1 por ciento durante ese período, y más que ponches, su recurso al dominar, eran las rolas, con un 55.6 por ciento, encima del 44.7 de rodados de los demás.
Incluso, Wilton tiene un récord de Grandes Ligas y es el del menor porcentaje de corredores heredados que le anotan, con un tres por ciento en el 2010. Encontró 33 en base y solo uno le anotó.
Eso nos da una idea de la profundidad del dominio de López durante esa etapa, en la que se consideró entre la élite de los relevistas. El problema es que eso es pasado.
Ahora enfrenta el reto de hacerse un espacio en los Azulejos, tras una discreta estadía en Colorado, donde tuvo incluso una cirugía.
Toronto tiene a Brett Cecil como potencial cerrador, más Steve Delabar, Aaron Loup, Marco Estada y Todd Redmon, como pilares de un bullpen aún sospechoso.
Luego hay un numeroso grupo de relevistas luchando por un lugar, entre ellos Wilton, quien a través de su carrera ha probado capacidad para salir a flote. Seguro lo hará de nuevo.
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