La secretaria de Estado adjunta para América Latina de Estados Unidos, Roberta Jacobson, se reunió ayer en La Habana con el cardenal cubano Jaime Ortega, con quien conversó sobre el cambio de política del gobierno estadounidense hacia Cuba.
Ambos hablaron del “importante papel” del Vaticano en el proceso de los contactos secretos previos entre Cuba y EE. UU., indicó un comunicado divulgado por el Departamento de Estado.
Jacobson llegó a la isla el miércoles al frente de la delegación para el diálogo que iniciaron el jueves EE. UU. y Cuba, para restablecer relaciones diplomáticas, tras el deshielo anunciado por ambos gobiernos el 17 de diciembre.
La funcionaria afirmó ayer en la mañana, en una concurrida conferencia de prensa en la que hizo un balance de los primeros encuentros entre ambos países, que la finalidad del giro en la política de Washington es “tratar de empoderar al pueblo cubano, con el objetivo de tener tan cerca de los Estados Unidos un país que sea libre y democrático”.
En general, Jacobson destacó que las conversaciones de dos días se desarrollaron en un clima de “respeto y cordialidad”, que fueron “un primer paso muy importante” para iniciar la normalización de sus relaciones, rotas en 1961.
Antes de esa comparecencia de prensa en la residencia del jefe de la sección de intereses de Washington, Jacobson se reunió con representantes de la disidencia interna para intercambiar “con franqueza” puntos de vista sobre la nueva etapa abierta en las relaciones de Cuba y EE. UU. Acudieron José Daniel Ferrer, Elizardo Sánchez, Héctor Maseda, Guillermo Fariñas, Marta Beatriz Roque, Antonio González-Rodiles y Miriam Leiva.
Una ausencia destacada fue la de la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, quien estaba invitada pero decidió no participar al estar en desacuerdo con la falta de “diversidad” de opiniones en la lista de invitados, con lo que se volvieron a evidenciar las diferencias entre la disidencia cubana sobre la nueva etapa con EE. UU.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A