Tras cumplirse ayer las 72 horas impuestas por el Estado Islámico para ejecutar a dos rehenes japoneses, el ministro portavoz del ejecutivo japonés, Yoshihide Suga, indicó que “independientemente del plazo marcado por ellos, Tokio seguirá con los esfuerzos para liberar a los rehenes lo antes posible”.
El Estado Islámico impuso ese plazo al ejecutivo nipón para pagar 200 millones de dólares a cambio de la vida de los dos rehenes, Kenji Goto, periodista, y Haruna Yukawa, un autodenominado empresario del sector de defensa.
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