La cuarta sesión de revisión del salario mínimo ayer volvió a fracasar. Y según los sindicatos los asistentes solo llegaron a “matar el tiempo” y a “calentar la silla”, acusando directamente al Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) de entorpecer las negociaciones al no presentar una propuesta de ajuste “porque siguen revisando sus variables económicas”.
Nilo Salazar, representante de la Confederación General de Trabajadores Independientes (CGT-I), indicó que hasta ahora solo las pequeñas y medianas empresas, así como los sindicatos tiene sus propuestas sobre la mesa, pero el Gobierno y la empresa privada —las principales dos fuerzas en las negociación— solo llegan a sentarse y sin propuestas.
El presidente del Cosep, José Adán Aguerri, quien generalmente llega a la última reunión del salario mínimo, dijo el pasado miércoles que mantenían su propuesta de no elevar la paga mínima más de un dígito, es decir, que el incremento debe ser inferior o igual al nueve por ciento.
Pero lo que molesta a los sindicatos es que los empresarios, que en público piden un acuerdo tripartito, esperan hasta la penúltima sesión para presentar su propuesta, lo que traba las negociaciones desde un principio.
En ese contexto, ¿es necesario reformar la Ley del Salario Mínimo para, entre otras cosas, acortar el plazo actual que da la misma para encontrar un consenso (60 días)? Salazar ve viable una reforma con ese fin, pero señala que lo que realmente se necesita es voluntad de las partes y establecer a los sectores plazos para poner sobre la mesa sus ternas.
El próximo jueves se realizará la quinta sesión, pero no hay confianza entre los sindicatos de que se logre algún avance mientras el Cosep siga en blanco en la mesa.
El ajuste correspondiente al primer semestre de 2015 debe ser efectivo a partir del 1 de marzo.
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