Con el apoyo de la Fundación Jessie F. Richardson se mejoraron las instalaciones del hogar de ancianos de Jinotepe. LA PRENSA/ M. CALERO

Nueva cara para hogar de ancianos

El hogar de ancianos Doctor Agustín Sánchez Vigil, de Jinotepe, fue reinaugurado tras la remodelación que hizo la Fundación Jessie F. Richardson. Esto permitirá que los abuelos pueden vivir sus últimos días en un lugar digno.

El hogar de ancianos Doctor Agustín Sánchez Vigil, de Jinotepe, fue reinaugurado tras la remodelación que hizo la Fundación Jessie F. Richardson. Esto permitirá que los abuelos pueden vivir sus últimos días en un lugar digno.

[doap_box title=»Cuesta pagar la planilla» box_color=»#336699″ class=»aside-box»] En el asilo los abuelos reciben todo. “A los abuelitos se les brinda alimentación, atención médica, fisioterapia, psiquiatría, terapia ocupacional, ya tenemos 15 años de estar trabajando y en este tiempo lo más difícil ha sido recoger para el pago de planilla en la que gastamos 1,500 dólares a la quincena, la gente dona pampers (pañales), comida, lo que se pide, pero hay muy poca donación de dinero en efectivo, por eso vivimos haciendo actividades para recaudar fondos”, detalló Alma Sánchez, presidenta del hogar.
En estos 15 años el asilo de ancianos ha enterrado a más de cincuenta personas. La mayoría de ellos sufre enfermedades crónicas. [/doap_box]

Alma Sánchez Cordero, presidenta del hogar de ancianos, aseguró que gracias al apoyo de la fundación norteamericana Jessie F. Richardson se ampliaron las instalaciones, que ofrecen más espacio y comodidad a los 29 ancianitos que se albergan en este lugar.

“Hoy tenemos la inauguración de las áreas nuevas de servicio, la sala de fisioterapia, clínica, farmacia y unas habitaciones para residentes que tienen que estar aparte por su condición, todo esto fue financiado por la fundación, que invirtió cerca de doscientos mil dólares. Esto nos va a permitir poder recibir más adultos mayores porque ya no estábamos recibiendo a nadie porque ya no había espacio”, dijo Sánchez.

NO TENÍAN APOYO

Carmen Largaespada, representante de la junta directiva de la Fundación Jessie F. Richardson, manifestó que cuando llegaron al asilo vieron la necesidad que había de mejorar la infraestructura, pues no contaban con el apoyo de nadie y se miraba que estaban haciendo un esfuerzo.

“La fundación tiene 12 años en Nicaragua y en uno de los primeros lugares que empezó a trabajar fue aquí. El apoyo ha sido bien diverso, cuando vinimos el asilo estaba en malas condiciones, quisimos trabajar en la higiene, pero no había suministro de agua, se comenzaron a hacer reparaciones del techo y a hacer remodelaciones, aparte de las capacitaciones que brindamos al personal”, explicó Largaespada.

Muchos de los abuelos que viven en este albergue padecen enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión, demencia, entre otros.

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