Juan Velásquez Molieri

La correcta visión de Cuba-EE. UU.

Los voceros de la izquierda local y continental han clamado que la conjunta decisión de La Habana-Washington de reanudar relaciones diplomáticas es un triunfo de La Habana y que Cuba derrotó al imperialismo, que este no la pudo doblegar en 56 años.

No se ha evocado que en 1959 Castro confiscó activos de empresas estadounidenses y que parcialmente por ello Washington y La Habana rompieron relaciones diplomáticas en 1961. Años después, llegaría la Ley Torricelli, de imponer un embargo comercial a la isla, embargo que llaman falsamente bloqueo. Washington jamás impidió que La Habana comprara sus bienes a otros países, como Canadá, México u otros. Sí impedía que sus nacionales hicieran negocios con Cuba.

El fracaso del socialismo cubano radicó en fenómenos políticos, sociales y estructurales; el deterioro comercial del azúcar; su sometimiento a la URSS; admitir el comunismo como forma política de nación; el derrumbe del comunismo en 1989, su fracaso en la exportación de su revolución a América, entretanto el capitalismo se fortificaba en el continente. La represión y las denuncias a su oposición interna por la valiente Radio Martí. En 56 años, Cuba ha sido un país dependiente de la URSS y recientemente de Venezuela.

Este interés de normalizar relaciones no es nuevo. Existía desde el primer período del expresidente Bush. Este comenzó al permitir visitas familiares, envíos de remesas y gestos como la apertura de mutuas “oficinas de asuntos de intereses” en cada país. Embajadas con otros adjetivos.

Algunos hechos pospusieron esta apertura: el ataque a las torres gemelas en 2001, la captura de cinco espías cubanos y un fenómeno llamado Hugo Chávez Frías, cuyo fanatismo por Castro lo llevó a concederle cien mil barriles diarios de petróleo a cambio de una ayuda nunca contabilizada en miles de médicos y técnicos en Venezuela. Es la única forma en que Cuba puede pagar.

Estados Unidos, primera potencia en el mundo, con su visión geopolítica necesita de su vecino más cercano que ha sido su adversario, pero que, tras este gesto, en pocos años será nuevamente aliado comercial. Pronto, La Habana será meca de turismo, afectando Punta del Este, Montelimar, la isla Margarita y otros polos turísticos de la región. Este gesto deja colgado de la brocha al agonizante gobierno de Caracas, perplejo a Managua y asustados a los miembros del Alba. El ejemplo más latente es Vietnam, que fue enemigo de EE. UU. y ahora es su aliado comercial. Rusia estará de rodillas los próximos tres años. Quizá Putin sea relevado también.

Los voceros de la izquierda se engañan clamando que Washington fracasó ante “la posición inclaudicable” de La Habana. No es así. Washington y La Habana están rectificando el mutuo rumbo y se rumora una visita de Casto a la capital del imperio o de Obama a La Habana. Evidentemente falta la muerte de aquellos en unos tres a diez años, así los embalsamen y exhiban como a Lenin en la Plaza Roja de Moscú.

Las nuevas relaciones entre ambos países reestructurará leyes cubanas; las generaciones nuevas desplazarán a las actuales, el comercio fluirá, el turismo beneficiará a La Habana y mucho más. En una cena de amigos me enteré de que un inversionista nica prepara maletas para ir a Cuba a buscar cómo hacer negocios.

En política quien no tiene visión está parcialmente perdido. En pocos años la amistad Washington-La Habana revitalizará el liderazgo estadounidense en América y Cuba prosperará. Esta es la jugada de los presidentes Obama y Castro a mediano plazo. Antes que Caracas caiga, Cuba tiene que sobrevivir. Es solo cuestión de tiempo.

El autor es abogado.

COMENTARIOS

  1. roberto
    Hace 12 años

    En esta aparente nueva renacida relacion entre los Americanos y los Cubanos de Castro, y aunque limitada en su ejecucion, habria que ver cuanto una mayor accion de intercambio commercial podria afectar o in fluir que Cuba pueda proporcionar mayores libertades ciudadanas y de accion elecionarias dentro de la Isla. Esta comprobado que en paises que como en Cuba, los Americanos decidieron incrementar los asuntos de intercambio commercial, no se obtuvo muchos beneficios de libertad ciudadana, ni de

  2. juan pueblo
    Hace 12 años

    Mientras los vecinos fuman la pipa de la paz, la fanaticada eleva las apuestas.

  3. fernando
    Hace 12 años

    ¡Soñar no cuesta nada!

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