Viajar en moto por Centroamérica y descubrir el pasado ancestral de la cultura maya fue para el búlgaro George de Vigne su segunda gran aventura, escribir Por el camino de los mayas.
[doap_box title=»Pronto ficciones urbanas» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]P róximamente presentará su libro Por el camino de los mayas, en universidades y centros culturales. Por el momento está disponible en librerías Hispamer y Literato. Y digital en: http://www.librosenred.com/libros/porelcaminodelosmayas.HTML
De su primer libro Yo, el legionario, dijo que lo traducirá al español. Este texto registra su experiencia como militar en servicio de Misiones de Paz en las fronteras de Libia. Trabaja en otro texto sobre Managua, su urbanismo, y costumbres, el cual piensa ficcionarlo en forma de viajes. Y para este mismo año realizará una exposición de sus mejores fotografías de viajes, en la sala de exhibiciones de la Alianza Francesa en Managua.[/doap_box]
George cuenta que desde niño acompañó a su madre, antropóloga de la Academia de Ciencia en Bulgaria, a descubrir tumbas del Imperio Romano y de otros sitios europeos.
Estas extraordinarias experiencias —confiesa—, le llevaron al pasar de los años a estudiar geología. Luego viajar a París y España; a nuestro territorio nacional y Centroamérica en busca de más aventuras que vivir para contarlas.
Así llega a Nicaragua a inicios del 2000 para recorrer el país en moto; años después las ciudades mayas y tener “su primer contacto con las huellas de la cultura de Copán, su astronomía, matemáticas, profecías, y enigmas de los cuales seguimos aprendiendo”, dice Vigne.
“Este libro no es científico”, aclara, sino que busca con su lectura de viajes sobre motos atraer a jóvenes a conocer un poco la historia mesoamericana, a como lo hizo Ernesto “Ché” Guevara y su amigo Alberto Granado, a su manera, y “escribirla en el libro Diarios de motocicleta”, explica.
En su caso, su diario de la cultura maya inicia su historia desde un taller de mecánica en el barrio Altagracia, y de los deseos de su amigo el búlgaro Georgi Raikov y el suyo de emprender la aventura abordo de una Honda Steed de 600 cc.
La misma, refiere Vigne, es narrada en dos partes, develando parte de los secretos de las ruinas antiguas de Copán y Tikal; y de la ruta prehispánica de Teotihuacán, en México, entre otros sitios prehispánicos.
Al inicio del 2000, Vigne llega a Nicaragua para quedarse dos semanas; desde entonces han pasado 14 años, la razón, dice, fue su enamoramiento de los sitios paradisíacos del país como volcán Mombacho, Isla de Ometepe y el Mirador de Catarina.
Así de sitios arqueológicos como el Museo de Juigalpa o Antiguo Convento San Francisco en Granada, entre otros lugares. Y de Matilde, una nicaragüense con la que procreó dos hijas.
De su vida de viajero, este veterano de la Legión extranjera francesa dice que ha tomado tiempo para crear el Club de los Pistones, y el Club de exlegionarios en Managua.