Una rápida caminata por la capital de India, Nueva Delhi, en Nochebuena fue calificada de peligrosa para la salud, mientras que un paseo similar por la ciudad china de Shanghái se consideró poco saludable. Dos de las ciudades más grandes de Asia tienen el mismo problema: la contaminación del aire.
Este año, las cosas podrían ser peores. Conforme el desplome de los precios del petróleo redunda en un costo más bajo en los surtidores de gasolina y diesel, más autos, autobuses y camiones circularán por las rutas agravando el esmog, advierte la investigadora Anumita Roy Chowdhury, directora ejecutiva del Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente de Nueva Delhi.
La baja del precio del petróleo ocasiona el problema pero también aporta la solución, asegura.
La necesidad de este momento no es trasladar todos los beneficios de la caída del precio del petróleo a los consumidores sino crear un fondo que pueda usarse para construir infraestructura para producir combustible más limpio y también implementar normas de emisión más adecuadas, dijo.
En noviembre, China e India tomaron medidas para tratar de frenar la caída de los precios elevando los impuestos a los combustibles para transporte.
Un precio demasiado bajo de la gasolina y el diesel solo impulsará la demanda y el consumo y podría crear algunos obstáculos directos para alcanzar nuestra meta de reducir las emisiones, dijo Yin Zhongqing, del Congreso Popular Nacional en Pekín el 16 de diciembre. Creo que la gente puede aceptar impuestos más altos a cambio de tener una mejor calidad de aire.
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