Autóctona diriambina, desde que tengo uso de razón conozco y me enorgullezco de las fiestas patronales de mi ciudad natal, dedicadas a San Sebastián, patrono de la ciudad, mártir que murió a flechazos por defender su fe católica y que se desarrollan del 17 al 27 de enero de todos los años.
Durante estos diez días D
iriamba hace gala del más puro y genuino folclor, sus calles se engalanan exhibiendo, entre otras riquezas culturales, la primera obra teatral de la literatura nicaragüense El Güegüense, síntesis de la fusión de las culturas española e indígena que combinan el teatro, la danza y la música, siendo considerada una de las expresiones folclóricas y literarias más distintivas de la era colonial en América Latina. Originalmente fue escrita en náhuatl y español.
En el año 2005, la Unesco la proclamó, patrimonio oral e intangible de la humanidad. Esto convirtió a Nicaragua en el único país en Centroamérica y uno de los seis en América Latina en tener dos obras maestras proclamadas por la Unesco.
Debido al fervor demostr
ado por sus feligreses y la devoción con que veneran a su santo patrono, estas fiestas están consideradas por encima de todas las fiestas patronales de Nicaragua.
Aquí se expresan las más auténticas conexiones con nuestras raíces indígenas y española. Para El Tope de los Santos, el 19 de enero en Dolores, “Guachán
” como lo llama el pueblo cariñosamente, en una muestra de familiaridad cotidiana, es escoltado por bailes tradicionales como el Toro Huaco, El Viejo y la Vieja, El Gigante, Las Indias de Huacal y Las Húngaras, entre otros.
Son centenares de promesantes colocando cintas y figuras diminutas de oro sobre la imagen, simulando un pie, una mano, un ojo o cualquier parte del cuerpo que el Santo hizo el milagro de curar.
Por todo lo que simboliza la imagen al salir en procesión cubierta de cintas multicolores por las calles de la ciudad, seguida o precedida por los bailantes bien ataviados, con sus marimbas tocando música folclórica en una valiosísima demostración de amor, fervor cristiano y remembranza de nuestra cultura propia, es que San Sebastián es visitado por una cantidad de extranjeros, que no se ven en otras fiestas patronales. ¡Que viva San Sebastián!
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