Analistas y opositores analizan el 2014 como un año de detrimento en la vida política de Nicaragua. Reformas, legalización de actitudes fácticas, poder centralizado, debilitamiento de la democracia, control sobre las fuerzas armadas, entre otros son los principales señalamientos de los especialistas al respecto de la agonía que enfrenta el Estado de Derecho en Nicaragua.
El diputado opositor Eliseo Núñez calificó el 2014 como “el año en el que el régimen (orteguista) prepara la plataforma de lanzamiento de una dinastía”.
“Lo que vos tenés aquí es: unas reformas constitucionales, reforma a la Policía, reforma al Ejército, el sistema fiscal varía para beneficiar al grupo que está en el poder. Ya su hijo comienza a aparecer más con el tema del Canal; Laureano (Ortega) perfila ya como el heredero político de (Daniel) Ortega y lo que te dice es que ya la sucesión familiar está en marcha”, resumió Núñez.
Por su parte, Alfonso Malespín, analista político, señaló que “de manera formal” el presidente inconstitucional de Nicaragua, Daniel Ortega “convirtió en ley las actuaciones que había venido realizando de facto”.
“Esta legalización fortaleció su rol de coordinador de los poderes del Estado y de jefe supremo de las fuerzas armadas y la Policía Nacional”, señala Malespín.
El analista Alfonso Dávila Barboza interpreta el dominio de Ortega sobre las fuerzas armadas como una acción “típica” en los gobiernos fácticos y dictatoriales.
“El dictador para estar garantizando su presencia en el Gobierno, para garantizar lo que él quiere que se haga y para garantizar que su familia goce de privilegios tiene ese control absoluto”, comentó Dávila Barboza.
AUMENTO DE REPRESIÓN
Michelle Najlis, quien enfrentó la dictadura de Anastasio Somoza, señala que este año ha aumentado el interés de los ciudadanos en oponerse a las injusticias del orteguismo, lo cual ha provocado más violencia en contra de civiles que demandan sus derechos.
“(La violencia) ha aumentado a unos niveles de descaro que no habíamos visto desde la dictadura de Somoza, lo cual es un camino muy peligroso”, dijo la también poeta.
Najlis señaló que en el gobierno del mandatario inconstitucional Ortega ha aumentado la corrupción, la arbitrariedad y el entreguismo, además de formalizar un poder centralizado “más férreo”.
OPOSICIÓN NO PERFILA
Para Dávila Barboza, los intereses de los partidos políticos opositores no llegan a ningún fin, lo cual “se vuelve preocupante” al pensar en una posible solución contra el régimen orteguista.
Dávila Barboza considera que a las fuerzas opositoras le falta ímpetu para servir a los intereses de Nicaragua. “El papel que hace la oposición en la asamblea es un papel mediocre un papel que no tiene ninguna simpatía… No hay una voz fuerte que señale los errores y las grandes fallas que comete el Gobierno. Muchas cosas no las dicen y eso perjudica a la sociedad civil que tiene esperanza”, dijo Dávila Barboza.
Malespín agregó que “el Canal confirma el poder que tiene Ortega, no solo sobre la Asamblea Nacional, sino sobre el escenario político del país en el cual el resto de partidos políticos han quedado reducidos casi a un club de amigos”, agregando que la única esperanza de la oposición está en la formación de nuevas agrupaciones políticas.
«Una salida violenta nadie quiere, pero está ese peligro porque este gobierno no quiere oír y cierra las puertas. Es una situación muy difícil». Michelle Najlis, poeta opositora a la dictadura somocista y crítica del gobierno orteguista.
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