El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, finalizó pletórico el que iba camino a ser su peor año en la Casa Blanca a causa de la crisis con Rusia, el auge de los yihadistas del Estado Islámico (EI), la llegada del ébola al país y la victoria de los republicanos en las elecciones legislativas del 4 de noviembre.
[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Una veintena de organizaciones del exilio cubano en Miami realizaron una airada protesta que discurrió pacíficamente en el Parque de José Martí, a pocas manzanas de la emblemática Calle Ocho de La Pequeña Habana, para expresar su rechazo frontal a las “infames concesiones”; hechas por el presidente Barack Obama, al “régimen tiránico de Raúl Castro”.
“El presidente Obama piensa que con sus medidas va a ayudar al pueblo de Cuba y no es así. Esto ayuda al Gobierno de Cuba a fortalecer y equipar su maquinaria represiva para oprimir al pueblo cubano y la sociedad civil”, dijo a Efe Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, quien se sumó por primera vez a una protesta del exilio en Miami.[/doap_box]
Comenzó el 2014 con la promesa de que sería un año de acción, pero vio que la oposición, especialmente los republicanos de la Cámara Baja —encabezados por John Boehner—, no se lo iba a poner fácil. Decidió actuar con autoridad ejecutiva y aprobó varios decretos para reducir el desempleo de larga duración, fomentar la innovación manufacturera o ampliar el acceso a las nuevas tecnologías en las escuelas, entre otros.
En agosto el auge del EI se convirtió en su principal quebradero de cabeza. Tras haber llegado a la Casa Blanca con la promesa de poner fin a las guerras en Irak y Afganistán, Obama ordenó una campaña de ataques aéreos selectivos contra el EI en Irak y, un mes después, en Siria, finalizando una larga reticencia a intervenir en el conflicto armado en esa nación.
En el verano enfrentó una “oleada” de niños migrantes, en su mayoría de Honduras, Guatemala y El Salvador, quienes llegaron solos a la frontera sur.
A pocas semanas de las legislativas se coló el escándalo por los fallos de seguridad del Servicio Secreto, que derivó en la dimisión de su directora, Julia Pierson.
5 millones de los más de 11 millones de indocumentados en Estados Unidos podrán regularizar temporalmente su status tras las medidas ejecutivas anunciadas por Barack Obama el 20 de noviembre.
Obama, con una popularidad en caída, y su partido, el Demócrata, sufrieron un fuerte batacazo en las legislativas, en las que los republicanos ampliaron su mayoría en la Cámara de Representantes y se hicieron con el Senado, por lo que controlarán la totalidad del Congreso a partir de enero.
Pero, cuando muchos analistas y medios daban por acabada su presidencia con dos años de mandato por delante, Obama renació. El miércoles volvió a demostrar que quiere hacer historia con el anuncio de un acuerdo para normalizar las relaciones diplomáticas con Cuba, rotas desde 1961, que se negoció en secreto durante 18 meses y que nadie vio venir.
Con la economía en buena forma y niveles mensuales de creación de empleo que no se alcanzaban desde 1999, Obama empezará 2015 con varios frentes abiertos, entre los que destacan la búsqueda de una reforma impositiva, el impulso a las infraestructuras y convencer al Congreso de que apruebe una subida del salario mínimo.
En abril Obama prevé asistir en Panamá a la que será su última Cumbre de las Américas y en la que también participará Cuba. De cara a los dos últimos años en la Casa Blanca “estoy motivado. Estoy entusiasmado”, declaró el viernes en su última conferencia de prensa del año antes de partir a sus vacaciones navideñas.
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