A través de una impresionante mezcla de naturalidad, precisión, potencia, velocidad y clase, que no ha tenido igual en los últimos años en el futbol nacional, el Real Estelí ha establecido un dominio que no está sujetado a cuestionamientos.
Sin embargo, después del inesperado tropiezo 1-0 en casa el pasado sábado, ante un Ferretti que ha funcionado como una máquina bien aceitada todo el año, la tropa esteliana ve tambalearse peligrosamente su hegemonía.
Su dominio nunca se había visto tan amenazado como ahora, no solo por la desventaja tras la primera batalla, sino por el crecimiento y acoplamiento de sus rivales, que además jugarán en casa.
Estelí tiene mil maneras para acercarse al área rival. Puede echar mano de la velocidad de Carlos Chavarría, del arsenal de virtudes de Samuel Wilson o la habilidad para encarar de Elvis Pinell.
Pero ante cada esfuerzo desplegado el pasado sábado por los estelianos, el Ferretti tuvo a mano el antídoto y su equilibrio se hizo notar en todo momento, mientras Estelí perdía cohesión.
¿Qué va a ser esencial en el duelo de vuelta, este domingo a las 7:00 p.m. en Managua? Probablemente la buena lectura del partido que desde un inicio, pueda hacer el club norteño.
Solo así podrá determinar si su mejor opción es tocar o encarar, recurrir a un futbol más asociativo o echar mano de trazos largos y de sus individualidades que puedan causar desequilibrio.
Quizá sea esencial que se recupere la sociedad entre Juan Barrera y Daniel Da Silva, entre Barrera y Wilson, y todos a la vez, en un intento de proveer más oportunidades para los atacantes.
Este es sin duda, el más fuerte reto que enfrenta el Real Estelí en los últimos años. Y aunque nadie espera que el Ferretti, que juega un buen futbol, se eche hacia atrás, es natural que defenderá su ventaja.
Remontar ante un Ferretti, que se vio equilibrado y que está hambriento, es la más grande prueba para este Estelí combativo y talentoso, pero que ahora necesita ser más equipo que nunca.
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