La identidad de una organización es definida por valores y principios con una cultura corporativa que refleje estos mismos valores compartidos de todos los miembros de la empresa, los que deben ser unísonos destacando una imagen positiva.
Hasta la fecha esto es desconocido por algunas empresas previsionales de salud y hospitales privados, porque su identidad en la organización no es coherente con los principios hipocráticos; puesto que el accionar de algunos empleados así como directivos describen el perfil de estas asociaciones con una imagen non grata y negativa, siendo más importante lo que la compañía piensa de sí misma que lo que los usuarios perciben de ella.
Existe un muy mal manejo de políticas de atención y trato al paciente, derivándose el pésimo o débil servicio al público e imperando por parte de los colaboradores de la empresa médica actos de injusticia y desigualdad, creando más dolor en medio del estrés de la enfermedad. ¿Acaso no es suficiente ya con el padecimiento del enfermo? ¿Es conocido por todos que la visita a un hospital no es de placer ni recreación? El manejo del juramento hipocrático no es bien administrado por muchos agentes del sector salud; el médico define el manejo de la enfermedad del paciente, imagenología contradice muchas veces lo que el médico ha prescrito y en el laboratorio te dicen que los exámenes no se pueden realizar como está escrito en la orden; dejando al paciente envuelto en una encrucijada.
Hace cuatro meses acudimos con un menor al único hospital donde realizan un examen ultrasonográfico; el doctor nos hizo pasar a imagenología, la enfermera contradijo al doctor, que no podíamos accesar, obviamente teníamos todo el derecho de entrar y lo hicimos; es asombroso la discrepancia en el trabajo funcional de cada uno de los colaboradores de este centro e inaudito que cada departamento funcione como isla brotando opiniones opuestas. Por otro lado la empresa de salud emite una factura del hospital, otra por el anestesiólogo y una más por el procedimiento, pregunto entonces: ¿quién responde a la hora de una negligencia médica si este hospital pasa a ser un subcontratista del médico? ¿O es que estamos viviendo el fenómeno internacional conocido como “tiroteo médico”?
Sumado a esto tenemos lo triste que es enfermarse y la angustia que representa cuando tienes que enfrentar y contrarrestar la competencia y revanchismo de cada persona de las diferentes áreas hospitalarias.
¿Están cansados por tantos años de desvelos? Es algo que tratamos de entender, sin embargo el que agoniza en una cama también pide comprensión y trato digno. Y aunque parezca increíble el sistema público de salud ha venido trabajando estas áreas débiles, acudiendo muchos allí a altas horas de la noche cuando las previsionales no brindan la atención adecuada y no se pueden pagar los altos costos de hospital privado.
Según Justo Villafañe, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, experto en Imagen Corporativa, consultor de grandes compañías multinacionales en evaluación y gestión de intangibles empresariales tales como reputación, responsabilidad corporativa, talento e imagen, dice que la buena empresa es aquella que logra una ruta alterna exclusiva para recuperar la reputación perdida; buena recomendación para la crisis funcional a las empresas de salud, que aunque han hecho esfuerzos por mejorar aun falta mucho por hacer; resarciendo valores de honestidad, transparencia, eficiencia, solidaridad y humanismo, siendo lo ideal para todos que no se volviese a repetir el proceso público judicial por el supuesto de negligencia médica a la muerte de la doctora Karina Peña (q.e.p.d.), el cual sentó un precedente en el país.
La autora es licenciada en Comunicación Social
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