“El Supremo Sueño de Bolívar”, que sería la refinería más grande del mundo con la que Nicaragua haría el albanegocio trillonario del siglo XXI, duerme hoy el “sueño de los justos”. Quedó reducida a dos primeras piedras y dos tanques de almacenamiento de petróleo. ¡Strike one!
El presidente del consorcio, Quiroz Galvão, junto con 17 ejecutivos, fue arrestado en Brasil como parte de uno de los peores escándalos de corrupción brasiliente que ha salpicado también a Electrobras, ambos socios de CHN relacionados con el proyecto Tumarín. Ese proyecto, que ya lleva cinco años de retraso, sufre ahora otro traspié que parece ser fatal. ¡Strike two!
Esos fracasos no serían preocupantes si Nicaragua no tuviera, desde los años ochenta, una larga tradición de megaproyectos frustrados como la megalechería de Chiltepe, la sustitución de los cafetales de Carazo o el famoso ingenio “Victoria de Julio” que nunca produjo ingresos, aunque el gobierno insista en ir “tras más victorias ”
Lo preocupante es que no parecemos aprender del pasado y seguimos cometiendo errores en los megaproyectos de turno. Ya se habla de confiscaciones y de licitaciones declaradas desiertas mientras McKenzie, quien inicialmente prestó su nombre como la empresa sin mancha que elaboraría el Estudio de factibilidad del Gran Canal, ya no aparece en las conferencias de prensa de HKND.
Economía: Estamos poniendo la carreta antes que los bueyes y en Enero de 2015 comienzan las obras sin tener en mano un estudio de factibilidad que es “sine qua non” para que los inversionistas serios aporten los sesenta mil millones de dólares necesarios para concluirla.
Si fuera cierto que la China continental está tras el proyecto del Gran Canal, podría al menos dar una muestra de compromiso con Nicaragua extendiéndonos el mismo Tratado de Libre Comercio que le dio a nuestra vecina Costa Rica, que por cierto no le ha otorgado ninguna megaconcesión como contraprestación.
Ecología: Por supuesto, tampoco está listo el estudio de impacto ambiental que debería tener como insumos, el de factibilidad y la ruta definitiva. En otras palabras, se está comenzando sin estar seguros si los riesgos ambientales superan o no las también desconocidas ventajas económicas.
El estudio de impacto ambiental es vital, inter alia, por el peligro que significa perder nuestro mayor recurso: el agua potable del lago Cocibolca, en manos de empresas constructoras notoriamente violadoras del ambiente, como las que hicieron en China el megaproyecto de las Tres Gargantas.
Contratos: Las debilidades legales son grandes y serán tratadas en escrito aparte.
Empleo: Nuestras empresas constructoras y los obreros nicas de la construcción recibirán migajas, mientras la parte del león, se la comen las empresas y los ingenieros contratados en China. ¡Se trata de un proyecto llave en mano! Toda la información está monopolizada por HKND.
Factibilidad: A los nicaragüenses no nos preocupa si el señor Wang naufraga económicamente como predijera recientemente el doctor Pedro José Álvarez Jr., y otros colegas catedráticos de prestigiosas universidades norteamericanas, pero sí preocupa que este proyecto no tiene garantía de cumplimiento. Las reservas del Banco Central de la China o de Hong Kong deberían estar pignoradas y atadas al cumplimiento, para garantizar un proyecto que no se sabe si cuenta con los fondos para completarse. En vez de eso, hemos comprometido las exiguas reservas de nuestro Banco Central de Nicaragua, que en vez de garantizar las importaciones básicas de los nicaragüenses, servirán para asegurar a ultranza al inversionista sin riesgo, como es el actual concesionario.
Resumen: Lo peor que nos puede pasar es que comiencen la obra y a medio camino como De Lesseps, en Panamá, se queden sin yuanes para completarla: Nicaragua se quedaría con una gran zanja abierta, con un daño ambiental no mitigable, e igual que con los otros megaproyectos fracasados, “oliéndonos el dedo”. ¿Strike three?
… yo no fui, fue teté, pégale pégale que este merito fue.
El autor fue ministro del Mific.
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