La policía costarricense decomisó cerca de dos mil unidades de bombetas en la frontera de Peñas Blancas, las cuales eran trasladadas de modo ilegal en un autobús de transporte público.
Según el Ministerio de Seguridad Pública, las 1,888 unidades de pólvora fueron hallados por oficiales de la policía de fronteras tras revisar un autobús procedente de Peñas Blancas, el cual se dirigía hacia San José, a bordo del cual viajaba un nicaragüense de apellido Hernández.
Hernández llevaba entre su equipaje la pólvora, por lo que le fue decomisada y puesto a la orden de la fiscalía de Liberia junto con la ilegal mercancía, dado que la Ley de Armas y Explosivos castiga con penas de tres a siete años de prisión la venta de pólvora a menores o a personas con alguna discapacidad.
También impone esa misma pena a quienes adquieran, comercien, transporten, almacenen y vendan artículos explosivos sin el respectivo permiso. Las sanciones incluyen a personas que fabriquen o introduzcan al país ilegalmente estos artículos, quienes se exponen a penas de hasta seis años de cárcel.