Anne Pérez asegura estar viviendo la edad más linda: 30 años. En su carrera profesional estuvo mucho tiempo como periodista de prensa escrita, pero desde hace tres años se aventuró a ser jefa de comunicación de una empresa minera. Confiesa que de niña no fue muy inquieta, no disfruta mucho comer calamar, pero le encanta explorar el menú y las comidas de los restaurantes.
:::¿Qué es lo más raro que ha comido?
Eh… el calamar. Sabe como amargo, gelatinoso y duro. Es una combinación que no me gusta mucho.
:::¿Qué le hace llorar?
La felicidad… (sonríe).
:::¿Y reír?
Casi todo… me río bastante… ¡Por suerte! (risas).
:::Su primer recuerdo es…
Cuando jugaba con muchas piedras de plástico o vidrio de colores, me gustaba mucho buscarlas en mi patio.
:::¿Lo más difícil en su vida?
Estudiar y trabajar. Es algo que aunque he hecho todo el tiempo, no es fácil.
:::¿Alguna vagancia?
No ninguna, yo siempre fui una niña buena (ríe).
:::¿Sigue siendo buena?
(Risas) Sí, ahora soy una mujer buena.
:::¿Qué tal le va en el amor?
Como dice la canción: amo y me aman.
:::¿Cuántos hijos quiere?
(Carcajada). Tres.
:::¿Qué es más importante la imagen o el contenido?
El contenido es fundamental. Una imagen simple no sirve.
:::¿Qué mañas tiene?
Leo más de tres veces los textos que escribo y siempre me quedan dudas sobre si lo hice bien.
:::Su mayor vergüenza es…
Muchas… Cuando salí de sexto grado y posé con el diploma, me di cuenta que lo sostuve al revés (carcajada)… Así quedaron todas las fotos.
:::¿Qué haría si le aparece un ángel?
Seguro sonreiría.
:::¿Cuál es su secreto mejor guardado?
No lo puedo decir, porque si no no estaría bien guardado… (risas).
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