De pequeño quería ser cineasta, pero sus padres no lo dejaron. Y quizás esa prohibición es la que en un futuro le valió el puesto de gerente país de IC Power, otrora AEI Energy, que se dedica a la generación de energía eléctrica en Nicaragua. César Zamora es un empresario nicaragüense que nunca pensó involucrarse en el sector energético.Su oficina sigue siendo la misma. En el mismo edificio y con el mismo espacio, luego que el consorcio israelí IC Power comprara acciones de AEI Energy en Nicaragua a inicios de este año. Tiene una extraña colección de botellas de agua de todo tipo. Unas cien, quizás más. Y parece muy dado a coleccionar cosas porque en otra pared tiene cuadros con mapas de Nicaragua y posibles rutas del Canal Interoceánico. “El viejo sueño”, dice entre suspiros.
Pero Zamora no solo habla de energía. También emite opiniones políticas y define a los partidos con sus propios conceptos. Por eso en esta entrevista habla del partido que él llama “nini-nini-nini”. Además, sigue viendo un panorama esperanzador para Nicaragua con una eventual baja del precio internacional del petróleo.
El petróleo baja. ¿Son buenas noticias para nosotros?
Los precios altos se mantuvieron por nueve meses y han empezado a bajar los últimos tres meses del año, lo que es una magnífica noticia para la economía nicaragüense. Consumimos tres millones de barriles de búnker. Lo que se espera es que el próximo año tengamos una reducción de 90 millones de dólares en generación eléctrica. Si hablamos que el tema más delicado en el sector, hoy, son las pérdidas y el robo de energía que cuestan 50 millones de dólares, ahí vamos a tener una reducción solo por ese indicativo. Para que vayamos haciendo los cambios que se requieren en el sector eléctrico.
¿Cambios en qué sentido?
En el sentido de ir reduciendo la deuda que se tiene. Si te acordarás en el 2010 no se incrementaron las tarifas y se comenzó a subsidiar la tarifa y tenemos una deuda de como 150 millones de dólares y se esperaba que esto se empezara a pagar cuando Tumarín estuviera en el sistema y generara energía más barata y ahora se nos presentó la oportunidad de empezar a pagar antes. Incluso se puede pagar antes que entre Tumarín, y libera posibilidades para el sector eléctrico del país.
Esos son beneficios para los empresarios, pero ¿cuándo le llegarán a la gente? ¿Al consumidor final?
Esto es un tema que lo tiene que determinar el gabinete energético, nosotros desde el sector privado estamos pidiéndole al gabinete que actuemos en consonancia con esta nueva coyuntura y que ataquemos los problemas de fondo. Que el tema de mediano y largo plazo que veamos sea ¿qué hacemos para que la energía en Nicaragua sea un instrumento de competitividad?
Nicaragua sigue teniendo una de las energías más caras de Centroamérica.
Seguimos teniendo en precio promedio, la energía más cara hacia el consumidor final. Tenemos distorsiones en cómo se paga, quién los paga y hay subsidios cruzados y hay poca transparencia en cuanto a los temas de tarifa y seguimos con la política de que el que más consume, más paga y así la llevamos por 30 años.
¿Poca transparencia?
En el sentido de los subsidios. Hay como 40 estructuras tarifarias y entenderlas es complicado. No para la ciudadanía sino para los que estamos en el sector. Eso lo hemos venido cargando durante 30 años y es muy difícil cambiarlo. Y es difícil cambiarlo cuando los precios del combustible que era nuestro precio de referencia pasaron de 10 dólares en el 2001 a estar en 120 en el 2011.
Hoy se habla de un precio internacional del petróleo que podría llegar a los 65 dólares, ¿eso significará algo para los consumidores?
Va a tener un impacto directo en la economía familiar porque el precio de combustibles en la calle, en las gasolineras, tendrá que estar a final de año alrededor de 20 o 19 córdobas el litro de gasolina. Eso va a quitar presión inflacionaria a todo nuestro sistema productivo y economía familiar. También le va a dar recursos al Estado porque el transporte no va a ser tan caro. Aquí por suerte no ha habido manipulaciones de precios bajos, producto del arreglo con Venezuela. Todos hemos pagado precios altos.
Pero ese arreglo con Venezuela al principio parecía que venía a tener un beneficio para la población.
No. El acuerdo con Venezuela nunca fue un acuerdo para que el ciudadano tuviera petróleo barato. Era para que el Gobierno tuviera recursos para atender las necesidades que determinaran.
Al adquirir el Gobierno este petróleo con grandes beneficios, también debió traducirse en algún impacto positivo para el consumidor final, ¿no?
No fue así. Lo que ocurrió fue que le dio recursos al Gobierno para invertirlo en plantas, para dar subsidios, por ejemplo al transporte público pero no era que vos y yo íbamos a las gasolineras y había gasolina barata. Fueron otros los mecanismos. Mecanismos de mercado, por lo tanto que si el petróleo viene a la baja estoy seguro de que el precio de las gasolineras seguirá bajando en los próximos días.
Pero siempre estamos en desventaja con los precios al consumidor final porque cuando sube el petróleo inmediatamente aumenta el precio en las gasolineras, pero no baja de la misma manera.
El país tenía inventarios caros y creo que ya salimos de ellos. Cuando vos compraste combustible en septiembre tenía un precio de 85 dólares el barril o 90 y eso lo compraste a 90 y lo estuviste ocupando en todo octubre. Va a ir bajando. Yo creo que a principios de año vamos a tener buenas noticias para la economía familiar en cuanto al precio del combustible. En cuanto a la electricidad se va a ir pagando la deuda para subsidiar la tarifa.
¿Qué tanto influye en todo esto el hecho de que sea la familia Ortega-Murillo quien de alguna manera tenga el control sobre importación de petróleo en el país por medio de Albanisa?
Es un tema que se maneja mucho en la calle, sin embargo lo que te puedo afirmar desde las cúpulas empresariales, es que desde el Cosep ha habido mucho diálogo para hacer que estos temas sean lo más transparentes posible. El Fondo Monetario Internacional maneja una contabilidad de los recursos que vienen de Venezuela, el Banco Central de Nicaragua publica números globales de estas transacciones que a manera global se han manejado con mucha más transparencia en estos últimos dos años.
Se publican cifras pero no se dice en qué se invierte el dinero.
Aquí no hay mucha ciencia. ¿Cuánto petróleo consumimos al año? Y sabemos los términos del contrato. Estamos hablando que el país importa alrededor de 11 millones de barriles de petróleo, el precio es de 100 dólares el barril, son 1,100 millones en importación de combustible. De eso, el 50 por ciento se paga a los 60 días o 90 días y el resto va a un fondo de compañías privadas que son dueñas Petronic o Petrocaribe. Ahí podemos hablar de 550 millones de dólares. Luego cómo operan ese dinero, ese ya es tema de empresas privadas.
Actualmente es gerente país de la empresa IC Power en Nicaragua.
Dice que una de sus más grandes virtudes es escuchar a otras personas. Lo atribuye a su educación jesuita.
De niño quería ser cineasta, pero sus padres se lo impidieron.
Dice que su trabajo que más ha gozado fue el de profesor de Economía de 1989 a 1993, en Estados Unidos.
Tiene estudios de Economía y una maestría en Planificación Regional en la Universidad de Texas.
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Esos recursos, según el acuerdo con Venezuela, venían como un fondo para proyectos sociales y ahora resulta que son un préstamo que hay que pagar a Caruna.
Es así. Es como han decidido funcionar los recursos de Venezuela aquí en el país.
Que no era lo que inicialmente estaba planteado.
(Pausa) En el combustible se paga el 50 por ciento y luego hay una deuda entre privados y eso se tendrá que pagar y para eso están esas empresas pues. El responsable de esa deuda no somos ni vos ni yo, es Petronic que la tendrá que asumir.
Tarifa eléctrica y préstamos de Caruna eso lo pagamos nosotros.
Claro. Lo vamos a pagar por medio de la tarifa exactamente y se nos prestó a través de la tarifa. El endeudado es el INE, es un ente autónomo y tiene que informarnos cómo se va a ir pagando esa deuda.
¿Pero a ustedes los empresarios les parece bien la transformación que ha tenido la cooperación venezolana?
Si la deuda sirve para generar riquezas, es bienvenida.
Pero riquezas ¿para quién? Porque ahí hay un beneficio personal para una familia.
Estamos hablando de riqueza nacional. El país está creciendo alrededor de cuatro o cinco por ciento. No es que solo uno se está beneficiando de esta ayuda. Se beneficia el conjunto de toda la sociedad. Y sucede así con la inversión que hacen los empresarios. Y la ayuda de Venezuela representa como el dos por ciento de la ayuda internacional. La ayuda venezolana, así como se ha estado operando, le ha dado estabilidad al país, pero no solo es eso, también la inversión nacional, extranjera, lo que hacemos en el campo y lo que invertimos en mejorar la productividad. Hay sectores que son ganadores y otros que son perdedores. Hay algunos que van a ser afectados por la baja del precio del petróleo. Por ejemplo, van a recibir menos fondos los venezolanos y la parte de Caruna porque el precio va a ser menor.
Pero a ustedes no les importa que la familia Ortega
¡Hay una obsesión con la familia Ortega!
Le digo que ellos están siendo muy beneficiados con la forma en que se manejan estos acuerdos y el monopolio que tienen con la importación de petróleo.
Yo creo que por definición todo monopolio es malo. Eso es lo que nos dicta la teoría económica y por eso tiene que ser regulado. En el tema de los combustibles desde 1990 se dijo que para quitar ese poder había que no regular el tema del petróleo. Eso sucedió con gobiernos democráticos y es lo que sucede hoy en el tema del combustible. Solo el gas propano es regulado en el país. Aquí se ha permitido que el precio del combustible no esté regulado, no lo hizo doña Violeta, Arnoldo Alemán ni Bolaños y no creo que lo vaya a hacer Daniel Ortega. El Gobierno está actuando con responsabilidad macroeconómica y hay un diálogo que ha ido avanzando en cuanto a calidad y respeto.
Y ustedes los empresarios de momento son opositores y luego aliados en esta relación con el Gobierno.
Hay una decisión de no ser y no actuar como oposición política porque no lo somos. Pero hay vacíos que existen y que otros llenan. Los llenan los medios de comunicación, los llena la Iglesia, los llena la sociedad civil y lo llenamos las cúpulas empresariales. Esto es delicado porque el que media entre el ciudadano y el Estado son los partidos políticos y de eso carecemos en el país.
¿Esta falta de oposición es lo que al final llevó a los empresarios a unirse con el Gobierno? Me acuerdo de aquella frase de “si no puedes con ellos, úneteles”.
Es una combinación, porque la comunidad política del país venía de una cultura muy polarizada. En los 80 el Cosep fue un instrumento político. Al no haber aparición de partidos políticos en el Cosep se fueron acumulando esas fuerzas. En el 2006 se inició un diálogo que fue al inicio muy difícil. Mucho ha pasado porque los partidos políticos que tuvieron oportunidades en el 2008 siguieron en su guerra civil entre ellos.
La gente mira al empresario como un aliado del Gobierno que solo cuida sus propios intereses.
Eso es muy alejado de la realidad. Por ejemplo el tema de las reformas constitucionales del año pasado, esa era una tarea de los partidos políticos. Era su tarea. Creo que ni siquiera leyeron lo presentado, ni siquiera escribieron una contraparte a ello. Y el Cosep lo leyó, lo habló con su gente, los discutió con los partidos políticos. Los partidos llegaron a pedir asesoramiento y se les dio. La Iglesia fue un ente que manejó el tema con seriedad y al final con el que se dialogó fue con el Cosep.
Que al Cosep si bien es cierto no se le ha dado facultades para legislar, tiene gran influencia en las leyes que se aprueban en la Asamblea Nacional.
Eso tiene que ver mucho con la percepción que está determinada por el partido “nini, nini, nini”.
¿Cuál es ese partido?
¿No sabés cuál es el partido “nini, nini, nini”? Es un partido que tiene tres letras: Movimiento que no es movimiento. Que es renovador y no ha renovado nada y dice que es sandinista, eso ya se los dejo a los sandinistas que lo discutan. Hay mucha perversidad de esa organización. Yo creo que ellos entienden que para salir de Daniel Ortega primero tienen que salir de los empresarios y han dicho: “Contra Daniel no puedo, pero contra los empresarios sí puedo”.
¿Ustedes se definirían como sandinistas danielistas?
No. Como ciudadanos nicaragüenses comprometidos con el país.
Mientras se avance en crecimiento económico, mientras haya inversiones no les importaría si estuviera Daniel Ortega en el poder por veinte años más?
Para nosotros la prioridad es que el proceso electoral del 2016 sea mejor que los anteriores que tuvimos.
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