La dirigente democrática venezolana María Corina Machado se ha convertido en una celebridad mundial, debido a su dramática lucha por la libertad y la democracia pero sobre todo por el acoso implacable al que la tiene sometida la dictadura chavista de Nicolás Maduro.
María Corina Machado es una mujer de 47 años, ingeniera de profesión pero activista y líder democrática por vocación. Ella es cofundadora de Súmate, una beligerante organización de la sociedad civil que participa en la resistencia contra la dictadura de Venezuela. Y el último eslabón del asedio chavista contra ella ha sido una acusación por conspiración y magnicidio.
María Corina encabezó en 2004 una campaña para la convocatoria a un referendo destituyente del dictador militar Hugo Chávez. La iniciativa recogió 3 millones de firmas que representaban la cuarta parte de todo el electorado venezolano, por lo cual fue castigada por la dictadura con las acusaciones de conspiración y traición a la patria y la prohibición de salir del país durante tres años.
En febrero de 2010 Machado renunció a la presidencia de Súmate para presentar su candidatura a diputada en las listas de la oposición. Ella resultó elegida a fines de ese año como la más votada de todos los candidatos que ganaron escaños en la Asamblea Nacional.
En las elecciones primarias de febrero de 2012 María Corina fue precandidata presidencial de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), junto con Leopoldo López y Henrique Capriles, en las que este último resultó vencedor.
En marzo del presente año la diputada María Corina Machado fue a Washington para ocupar temporalmente el asiento de representante alterna de Panamá ante la Organización de Estados Americanos (OEA), a fin de denunciar la brutal represión de la dictadura chavista contra las protestas populares que se desarrollaban en todo el país. En represalia, el régimen chavista la despojó arbitrariamente del cargo de diputado que había ganado de manera contundente por medio de elección popular.
El 28 de mayo del año en curso María Corina Machado fue acusada de los graves delitos de conspiración y magnicidio, para lo cual el régimen de Maduro presentó como pruebas unos mensajes falsos que fueron introducidos perversamente en su cuenta de correo electrónico.
El 4 de junio Nicolás Maduro acusó públicamente a María Corina de “asesina” y al día siguiente la valerosa dirigente política democrática fue citada por la Fiscalía. Ella solicitó la protección de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y fue dejada relativamente en paz algunos meses, después de presentarse el 16 de junio pasado ante la Fiscalía para declarar y rechazar los cargos.
Sin embargo, el 3 de diciembre corriente, después que María Corina demandó públicamente la destitución de todos los miembros del Consejo Nacional de Elecciones, tuvo que comparecer ante la Fiscalía para responder de nuevo por la falsa acusación de conspiración y magnicidio.
A María Corina Machado ya solo le falta que la dictadura venezolana le imponga una condena de varios años de cárcel, o que la mande a asesinar. Lo cual no se puede ni se debe descartar considerando el odio mortal que los brutales líderes chavistas demuestran hacia ella.
La solidaridad internacional puede ser determinante para que la libertad y la vida de esta intrépida luchadora venezolana por la democracia y la libertad, sea respetada.