Durante una cálida mañana Sergio Ramírez y la brasileña Nélida Piñón compartieron su visión de la literatura con varios asistentes al salón literario de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.
Yo no soy solamente yo. Yo soy mis ancestrales, yo soy las historias que me contaron. Tengo la pretensión de ser más que Brasil, más que América; yo quiero ser la herencia (…) de la variedad, apuntó la brasileña durante esta charla, una de las principales actividades de la FIL que se inició ayer en Guadalajara.
EL MICROCOSMOS DE LA FAMILIA
Para la integrante de la Academia Brasileña de las Letras, uno es fruto de todas las narrativas que tiene cerca. Yo estoy muy agradecida a la familia. Soy muy anacrónica porque amo la familia. Creo que toda desgracia y los males del mundo están en el microcosmos de la familia, apuntó.
En opinión de Ramírez, uno tiene que sacar una historia porque necesita sacarla, necesita transcribirla y necesita que alguien la lea, y es esto lo que le pasó cuando acabó la Revolución Sandinista (1979-1990) al verse en la necesidad de contar lo que había pasado en el país y lo que le había pasado a su familia en libros como Adiós muchachos (1999).
LA INFANCIA EN LA HISTORIA
Ramírez cree además que el gran depósito de la historia personal es siempre la infancia, a la que uno regresa constantemente y cuando no recuerda, inventa porque la infancia es un espejismo.
Y es que lo que uno no recuerda de la infancia lo llena con imaginación, que es el gran deleite de la escritura, poder crear, poder imaginar.
Ir a esos territorios íntimos y personales y poderlos reproducir y encontrarse con la maravilla de que cuando uno reproduce un territorio de este tipo el lector se encuentra en él, y esa comunicación con el lector es lo que hace la literatura, apuntó.
En la literatura, uno lo que imagina lo pone en signos y esos signos tienen que ser descifrados por el que lee, y el que lee a su vez imagina. Esa doble, triple, múltiple imaginación es lo que hace la literatura, concluyó Ramírez.
Se calcula que la 28 edición de la FIL, que se extenderá hasta el 7 de diciembre, genere unos 40 millones de dólares en volumen de negocios.
Según la Cámara Nacional de la Industria Editorial, las ventas de libros infantiles ascendieron a 26 millones de dólares en 2008, contra más de 28 millones en 2012.
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