Rusia —uno de los principales socios políticos de Nicaragua— entrará en recesión en 2015, lastrada por las sanciones económicas impuestas por los países occidentales y la caída de los precios del petróleo que estimulan la inflación y han contribuido al hundimiento del rublo, según las últimas previsiones oficiales.
Tras años de crecimiento durante la presidencia de Vladimir Putin, con excepción de la crisis de 2008, el futuro de Rusia se presenta sombrío pese a las declaraciones optimistas del Kremlin.
Al día siguiente de la estrepitosa caída del rublo frente al dólar y el euro, el ministerio ruso de Desarrollo económico dio a conocer sus previsiones para 2015: todos los indicadores han sido revisados a la baja.
La economía se contraerá un 0.8 por ciento, lejos de la previsión anterior que auguraba un crecimiento del 1.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Para este año, el ministerio baraja un crecimiento del 0.6 por ciento frente al 0.5 por ciento previsto con anterioridad pese a que se espera que en el último trimestre sea “nulo, o incluso negativo”, según el viceministro de Economía, Alexei Vedev.
Para 2016-2017, Anvar Amirov, analista de la empresa de asesoría EPPA, vaticina que la economía crezca “entre 1 y 2%”, pero no será “suficiente para el desarrollo de la economía” por lo que prevé “un estancamiento”.
PRECIO DEL CRUDO AFECTA
El hundimiento del rublo se aceleró con la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de mantener su nivel de producción de petróleo, pese a la abundante oferta que hay en el mercado.
Esto también ha provocado la caída del precio del petróleo, que incidió en que las autoridades rusas anunciaran que quieren reducir en 5 millones de toneladas las exportaciones petroleras.
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