Después de darle un impulso espectacular a la Selección Nacional de Beisbol que atrapó medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz, México, el siguiente paso para Wilton López y Juan Carlos Ramírez es precisar su panorama para el 2015.
Una parte de esta fase que se avecina, no está en sus manos. Está en el concepto que se tiene de ellos. Pero a la vez, ellos han contribuido a la formación de esa imagen con su desempeño. Y lo mejor, lucieron dominantes y a la vez, muy saludables.
Me encantaría que recibieran buenas ofertas. Se lo merecen. Han trabajado duro y están listos para darle un nuevo impulso a sus carreras. Además, se tiene un gran agradecimiento por el aporte hecho a la selección, sin el cual no había medalla.
Estos muchachos hicieron algo más que lanzar bien cuando les tocó, lo cual ya es una contribución enorme, pero también cambiaron la cultura a lo interno del equipo, haciéndole creer que se podía soñar, y a la vez, creer.
López volvió a ser el lanzador imponente que estamos acostumbrados a ver. Lanzó fuerte y con la puntería habitual. Ramírez fue agresivo y echó mano de su gran estructura física para volverse temible con su recta y el resto de su repertorio.
Y es claro, que los Juegos de Veracruz no son las Ligas Mayores, pero el dominio de López y Ramírez fue tan visible, que no hay dudas que lo pueden implementar en un mayor nivel.
Estos muchachos se entregaron al máximo y con su ejemplo, le mostraron una perspectiva distinta al resto del equipo, en el que sin embargo, aún se aprecian rasgos del conformismo que nos ha perseguido siempre.
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