En varias ocasiones escuché a funcionarios realizar la siguiente pregunta en oficinas públicas y privadas: “¿Y la señora trabaja?”; a lo que la entrevistada suele contestar: “No trabajo, soy ama de casa”.
Pareciera que la respuesta anterior es trivial, sin embargo encierra una gran dosis de autodesvalorización sobre la que es preciso profundizar para poder revalorizar.
En la práctica, el hecho de ser ama de casa y cumplir además roles de esposa y madre implican trabajar muy duro, las más veces incluso más duro que el hombre, asumiendo responsabilidades físicas, educativas/formativas e intelectuales.
Actividades como el cuidado y la educación de los hijos; la alimentación y nutrición, aseo de la ropa/casa; hacer el mercado, etc., implican no solo la necesidad de emplear tiempo y esfuerzo, sino también la capacidad de tener atención paralela a múltiples detalles, aspecto en general muy difícil de realizar para los hombres que solemos ser de atención unidireccional (una sola cosa a la vez).
Algunas encuestas y entrevistas, realizadas con microempresarias de diferentes países, demuestran que en la práctica ellas trabajan más de 16 horas al día dividiendo su tiempo entre actividades del negocio y el cuidado del hogar/hijos.
En la práctica el valor económico del trabajo de una “ama de casa” es inmenso. Basta con ponerse a pensar en la siguiente pregunta: ¿Cuál es el valor económico/ingreso, que genera una persona que trabaja entre 12 y 16 horas al día durante los 365 días del año?
Adicionalmente, existe un valor social dado por la formación en valores a los hijos, que son quienes en definitiva configurarán la sociedad del futuro; además del valor que puede generarse logrando la convivencia y unidad/armonía del hogar.
Cada vez más las mujeres han visto incrementar su valor político, fortalecido alrededor del voto femenino que más y más inclinan la balanza incluso en las elecciones presidenciales (véase casos de presidentes mujeres recientes en Chile, Brasil y Costa Rica, por mencionar algunos ejemplos).
Esperemos que la siguiente vez que alguien pregunte a una ama de casa si trabaja, la respuesta suene algo similar a: “Sí trabajo, estoy desarrollando mi hogar, formando valores que constituirán la sociedad del futuro, cuidando la educación de la familia y puedo incluso llegar a elegir al presidente del país”. Amén.
(*)[email protected] Aprende más en: www.123libertadfinanciera.com
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