El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer la renuncia de su secretario de Defensa, Chuck Hagel, en medio de presuntas discrepancias sobre el esfuerzo de Washington contra el Estado Islámico en Irak y Siria.
Hagel, un veterano de Vietnam, reticente a comprometer al Ejército estadounidense en los conflictos, había llegado a la cabeza del Pentágono en enero de 2013, con el enorme desafío de planificar y administrar la salida de las tropas de combate de Afganistán.
Pero el lanzamiento, a inicios de agosto, de una campaña de bombardeos aéreos contra el EI en Irak y Siria, cambió profundamente el esquema. “He presentado mi renuncia al presidente”, expresó Hagel junto a Obama, a quien se refirió como un “amigo”.
DISCREPANCIAS
Según funcionarios estadounidenses citados por el diario The New York Times, la decisión de Obama de prescindir de Hagel está ligada al deseo del presidente de hallar un nuevo perfil a la cabeza del Pentágono para llevar a cabo la operación militar en Irak y Siria. “Los próximos dos años demandarán un diferente tipo de enfoque”, dijo uno de ellos bajo anonimato.
Pero un funcionario del Congreso versado en temas de seguridad nacional descartó que la salida haya sido forzada. “Hagel renunció”. “Estaba en desacuerdo con el Gobierno”, dijo.
Menos carismático que su predecesor Leon Panetta, a veces confuso en sus conferencias de prensa, y dando en ocasiones la impresión de sufrir las decisiones en vez de marcar la pauta, Hagel, el único del Partido Republicano en el gabinete, lo tuvo difícil para hallar un lugar en el círculo íntimo de Obama.
“Yo sé que él estaba muy, muy frustrado”, dijo el senador republicano John McCain, muy crítico de la política exterior de Obama. Señaló que la Casa Blanca “no tiene estrategia” para combatir al EI y que Hagel nunca pudo entrar a la esfera de toma de decisiones de la administración de Obama.
Hagel había desafiado la estrategia del Gobierno hacia Siria en un memo de dos páginas en el que pidió una postura más energética frente al presidente sirio Bashar al Asad, dijeron sus asistentes recientemente. Cuando era senador, Hagel votó a favor de la invasión a Irak en 2003, pero posteriormente se tornó crítico de la forma en que se resolvió el conflicto. Tuvo además que administrar desde el Pentágono la aplicación de una drástica reducción presupuestaria.
En sitios web yihadistas, simpatizantes del EI cantaron “victoria” contra Hagel, señalando que había sido expulsado por sus avances contra las tropas aliadas en el campo de batalla.
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