La ONU cree que se han superado los peores escenarios que existían sobre la extensión del ébola en África Occidental, gracias a los “tremendos progresos” que se han hecho, pero sostiene que aún falta mucho para ganar la batalla.
Así lo señalaron ayer responsables de Naciones Unidas y representantes de los principales países afectados, Liberia, Sierra Leona y Guinea Conakry, al hacer un balance de la situación en una sesión de la Asamblea General de la ONU.
Anthony Banbury, jefe de la Misión de la ONU para la Respuesta de Emergencia contra el Ébola (UNMEER), dijo que, de momento, se han descartado “algunos de los peores escenarios de crecimiento exponencial en el número de víctimas” que se habían hecho.
En octubre pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) llegó a decir que a comienzos de diciembre el número de casos por semana alcanzaría un rango de entre 5,000 y 10,000 infectados.
Banbury dijo que el crecimiento del contagio es menor de lo pensado y destacó la “significativa mejora” en muchas zonas afectadas, como en el área de Monrovia, la capital de Liberia.
Recordó que la OMS se había fijado como meta para el 1 de diciembre que el 75 por ciento de los nuevos casos de ébola estuvieran bajo tratamiento en unidades especiales, y que el 75 por ciento de los entierros se hicieran en condiciones seguras.
El jefe de la UNMEER informó que los últimos datos indican que se está consiguiendo aislar al 55 por ciento de los nuevos infectados y el 87 por ciento de los entierros se realizan en condiciones adecuadas.
DIFICULTADES
En Liberia, el país con mayor número de infectados y muertos por ébola (2,700) la presidenta Ellen Johnson Sirleaf informó ayer del final del estado de emergencia decretado en agosto para luchar contra el virus.
En los países afectados, la epidemia también ha dejado 3,300 niños huérfanos, los precios de la comida están teniendo un fuerte incremento y las escuelas en vastas áreas están cerradas.
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