El emigrante hondureño Ángel Amílcar Colón afirmó hoy a Acan-Efe que vivió «un infierno» cuando estuvo encarcelado en México, donde lo acusaron de crimen organizado, y aseguró que ha pedido la reparación del daño y el castigo a los funcionarios implicados en su caso.
«Viví un infierno, a mi me arraigaron 40 días en un cuartel militar, me trataron como prisionero de guerra, después me trasladaron a una cárcel de máxima seguridad donde completé mis cinco años, siete meses y seis días» de prisión, subrayó Colón, quien retornó ayer a su país tras ser liberado el pasado 15 de octubre.
Agregó que durante el tiempo que estuvo en una cárcel de Tepic, en el occidental estado de Nayarit, tuvo «problemas con las autoridades», pues lo «incomunicaron» y le «dificultaron reunir los medios de prueba necesarios para demostrar» su «inocencia ante los juzgados».
Colón confesó que al verse en una cárcel pensó que «todo había acabado» pero «con las oraciones, el Todopoderoso me fortaleció», y aprovechó su tiempo en prisión para «estudiar» las leyes de ese país para convertirse en su propio defensor.
El hondureño, declarado «preso de conciencia» por Amnistía Internacional, fue detenido en marzo de 2009 en la ciudad de Tijuana, cuando policías allanaron la vivienda donde un traficante de personas lo mantenía antes de llevarlo a la frontera con Estados Unidos.
Colón participó este lunes, junto a Luis Tapia y Denise González, abogados del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Prodh), organismo que asumió la defensa del hondureño, en una rueda de prensa en la que señaló que en la actualidad México enfrenta «una crisis de violación de derechos humanos».
En México «me trataron como criminal y prisionero de guerra, la Policía (mexicana) me torturó», enfatizó el hondureño, quien dijo que se vio «obligado» a emprender su viaje a Estados Unidos para ayudar económicamente a su familia en Honduras.
Añadió que también fue «golpeado» por miembros del ejército mexicano, quienes lo «semiasfixiaron» y lo humillaron, y le dieron choques eléctricos en sus «genitales» solo por «ser afrodescendiente».
Colón señaló que en México fue catalogado como «colombiano, me trataron como pinche negro colombiano, me trataron como Pablo Escobar», y las autoridades «me preguntaban dónde estaba la droga, dónde estaban las armas».
El hondureño, con apoyo del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juáre, anunció que ha pedido la reparación del daño y el castigo a los funcionarios implicados en su caso.
«Vamos a demandar, ya hay una investigación previa que se ha iniciado, dónde se esta investigando a las personas que cometieron estos actos de tortura, se está solicitando una reparación integral y que el Estado mexicano dicte medidas de no repetición», explicó, quien en la víspera se reunió con el defensor del pueblo hondureño, Roberto Herrera.
La reparación del daño, además del resarcimiento económico, incluye «anular la impunidad y garantizar la justicia», agregó Colón, quien denunció que en México «hay más compatriotas en cautiverio y olvidados», aquellos que están en prisión.
Esto último fue confirmado por Denise González, abogada del Centro Prodh, quien aseguró que el caso de Colón «no es el único en México».
Según un estudio del Centro Prodh, más de 1.200 inmigrantes centroamericanos están recluidos en prisiones mexicanas y centros federales de readaptación social, muchos de ellos «pueden ser otros Ángel Amilcar», apuntó González.
La abogada del Centro Prodh exhortó al Gobierno hondureño a adoptar «una política de protección de las personas migrantes» que salen del país con la intención de llegar a Estados Unidos.
Destacó que los inmigrantes centroamericanos presos en México están «en el abandono total y señaló que los Estados de los países de Centroamérica tienen «el deber de garantizar el derecho a la asistencia consular».
Los migrantes en tránsito en México son víctimas de «secuestros, ejecuciones, desapariciones y extorsión», señaló González, quien cuestionó que los Gobiernos centroamericanos «no están haciendo nada» para ayudar a los ciudadanos que abandonan sus países.